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HISTORIA DE LA IGLESIA

EPOCA ANTIGUA (SIGLOS I-V
PRIMERA PARTE: DEL SIGLO I AL III D.C.



CAPITULO I: EL JUDAISMO EN PALESTINA EN TIEMPOS DE JESUS.

Según la visión soteriológica del Nuevo Testamento, Jesús apareció "cuando llegó la plenitud de los tiempos". El anhelo del Mesías estaba muy vivo en el judaísmo del tiempo, por motivos religiosos y políticos:



Arquelao fue depuesto en 6 a.C. por Augusto, quien dio un nuevo régimen a la región: la administración fue dada a procuradores romanos (que residían en Cesarea) y los asuntos internos de los judíos eran resueltos por el Sanedrín.

1.- La situación religiosa del judaísmo palestino.

El mundo judío mantuvo con tenacidad sus peculiaridades características religiosas, cuyo centro era el monoteísmo: tenían una concepción propia de la historia, guiada por el Dios Yahvé, que se había revelado como su Señor. Esta fe conformaba la vida cotidiana de los judíos, fe que venía fortalecida por la esperanza en la venida de un Salvador: el Mesías, que debería erigir en Israel el Reino de Dios. Esta fue la fuerza de resistencia más grande del pueblo en momentos de amenaza para su existencia. La idea mesiánica revistió pronto características demasiado terrenas, aunque nunca faltó una idea de misión esencialmente religiosa.


Junto a la fe monoteística y a la esperanza mesiánica, una función decisiva en el mundo religioso judío era la Ley, deber que la vida religiosa cotidiana pone al devoto: el cumplimiento trae la bendición de Dios, la falta, un deber de expiación. La Ley se presenta en la Sagrada Escritura. La observancia de la Ley traerá divisiones doctrinales dentro del judaísmo: asideos (observantes maximalistas), saduceos (racionalistas), fariseos (intérpretes de la Ley, elitistas, recogieron la interpretación de la Ley por escrito en la Mishná y en el Talmud), zelotes (observancia de la Ley unida al combate).

2.- La comunidad de Qumrám.

La fidelidad a la Ley empujó a un grupo, los esenios, a aislarse de la vida pública. Las excavaciones realizadas en Qumram desde 1947 han dado nueva luz sobre su identidad. Sus inicios están en tiempos de los Macabeos, y su apogeo a principios del I siglo a.C. Abominaban el enriquecimiento de los jefes del pueblo con el dinero de los paganos; consideraban el Templo como contaminado, por la relajación de los sacerdotes. Ello trajo consigo que se sintieran un "resto santo" de Israel, separado del resto de los grupos religiosos de la nación. Los esenios se constituyeron en comunidad separada, gobernada por un "Maestro de justicia", siguiendo una observancia radical de la Ley; creían inminente el final de los tiempos, que traería consigo una lucha entre hijos de la luz (=esenios) y de las tinieblas.


Dos Mesías deberían sostener el grueso de la lucha final: el "Ungido de Aarón" (Sacerdote del final de los tiempos) y el "Ungido de Israel" (Príncipe del final de los tiempos).


Se establecieron en el desierto, adoptando las características de una cofradía de tipo religioso: propiedad común de bienes, vida comunitaria, celibato (aunque también había miembros casados, pertenecientes en un cierto modo a la comunidad monástica). Cultivaron la literatura apocalíptica.


El centro monástico de los esenios en Qumram fue destruido por los romanos el 68 d.C., desapareciendo rápidamente la clase esenia.

3.- El judaísmo de la diáspora.

Una importancia decisiva para la difusión del cristianismo tuvo la diáspora judía. Desde el siglo VIII a.C., el judaísmo se había difundido en Asia Menor y mundo mediterráneo. Los grandes centros culturales helenísticos ejercieron una especial fuerza de atracción: importantes colonias judías se encontraban en Antioquía, Roma y Alejandría.


La característica más llamativa era el profundo sentimiento de pertenencia al grupo, con su propia organización, cuyo centro era la sinagoga, con un archisinagogo para el culto, y el consejo de ancianos para cuestiones civiles. El principal ligamen era su fe religiosa, que hizo que no quedaran confundidos en el paganismo circundante. La comunidad judía conseguía privilegios y excepciones, que daban ventaja al desarrollo de su religiosidad, de sus particularidades y de su economía. En general, pertenecían a la clase media: agricultores, tejedores, banqueros...


La diáspora, abandonada la lengua materna, adoptaba la koiné, que se introdujo en el culto sinagogal: el judaísmo egipcio tradujo al griego el Antiguo Testamento (=la llamada "Versión de los LXX"), que será adoptada como traducción oficial de la Biblia en toda la diáspora. Así, el judaísmo fue expuesto al influjo cultural del helenismo.


Este influjo es sensible, sobre todo en el centro intelectual de la diáspora: Alejandría, patria del judío Filón (+ h. 40 d.C.), cuya vasta producción literaria es un eco de las polémicas que el mundo intelectual helenístico podía provocar en un judío culto. Así, nace una lectura de la Biblia judía, descubriendo un sentido más profundo y escondido en ella, sirviéndose de la filosofía platónica para su análisis.


El judío de la diáspora mantenía un fuerte lazo de unión ideal y objetivo con la patria palestina: Jerusalén y el Templo estaban en el centro de este sentimiento de unión. Así, cada año ofrecía un tributo financiero al Templo, y su más vivo deseo era peregrinar allí por Pascua. La otra característica de la fidelidad a la religión de los padres, fue el estrecho ligamen entre la comunidad, con exclusión del resto de la población, hecho que influyó mucho en los frecuentes brotes de antisemitismo.


El judaísmo de la diáspora produjo una literatura propagandística de su conciencia de pueblo elegido: La carta de Aristea, Oracula Sibyllina y Contra Apión, de Flavio Josefo, de naturaleza apologética, son los escritos más notables. Ello trajo consigo que muchos paganos entraran en relación directa y estrecha con el judaísmo: prosélitos (=que asumían la religión judía completamente) y los temerosos de Dios (acogían diversas prácticas y creencias judías, menos la circuncisión).


La diáspora tuvo una gran importancia para la primera misión cristiana: Le aportó la LXX, que será la Biblia del joven cristianismo; las sinagogas serán el punto de partida de la predicación, encontrando "prosélitos" y "temerosos de Dios" abiertos a su mensaje, hecho que fue causa de enfrentamiento entre judaísmo y cristianismo.

CAPITULO II: JESUS DE NAZARETH Y LA IGLESIA

La historia de la Iglesia tiene sus raíces en Jesús de Nazaret, nacido en el mundo intelectual y religioso del judaísmo palestino. Su vida y su actividad, que pusieron los fundamentos de la Iglesia, constituyeron la premisa de su historia.


Las fuentes que dan noticia de esta vida y de su significado para la Iglesia son de naturaleza muy particular. Por una parte existen algunas noticias de fuente pagana y hebrea, de gran importancia para probar la existencia histórica de Jesús. Por otro, las escrituras del Nuevo Testamento, y especialmente los tres evangelios más antiguos, los Hechos de los Apóstoles y algunas cartas de san Pablo, reproducen la imagen viva en las mentes y en los corazones de sus primeros seguidores, cuando éstos, tras la Ascensión de Jesús, lo predicaron como el Mesías crucificado y resucitado. Esta imagen lleva el sigilo y la forma puestos por la necesidad de la predicación apostólica y de la fe que la sostenía. Pero esto no debe llevar a un escepticismo sobre la posibilidad de conocer el Jesús terreno e histórico. Sin componer una "biografía de Jesús", estas fuentes se refieren a su vida, cuentan hechos, eventos, acciones y palabras particularmente significativos para la predicación sobre él, atestiguando al mismo tiempo que son datos históricos importantes sobre su vida. Los documentos de la predicación apostólica tratan de testimoniar que Jesús es el Cristo; con la cautela que recomienda la crítica histórica, es siempre posible presentar algunos hechos que servirían para realizar un bosquejo biográfico de Jesús.


Hacia el 4 ó 5 a.C., Jesús de Nazareth nació en Belén de la Virgen María. Circuncidado, a los 40 días fue presentado en el Templo. A causa de la amenaza de Herodes, José, María y Jesús marcharon a Egipto, donde permanecieron hasta la muerte de dicho rey. En Nazareth creció. Cuando contaba alrededor de los 30 años de edad, Jesús abandonó su casa paterna para comenzar su obra religiosa. Comenzó yendo al Jordán, donde fue bautizado por Juan el Bautista, produciéndose una hierofanía. Consciente de su misión mesiánica y de su filiación divina, que pudo confirmar con muchos milagros, Jesús predicó la llegada del Reino de Dios. La ley suprema de esta religión es el amor absoluto hacia Dios y el hombre. En contra del fariseísmo, afirma que la pureza y la rectitud de intención son las leyes fundamentales de la acción moral, dando a la conciencia personal la función decisiva en el campo religioso. Da un mensaje de preferencia y de esperanza para los últimos de la sociedad, y al mismo tiempo emplea un lenguaje exigente para quien quiera seguirlo.


Jesús no predica una religión individual, sino comunitaria: En torno a él se forma una comunidad, que es formada como tal por él, en vista de su crecimiento. Jesús mismo llama a esta comunidad "su Iglesia", y reivindica como propia su fundación (Mt. 16,18). De sus seguidores, Jesús escoge a doce, para darles un rol especial dentro de la comunidad, el de "enviados" (=apóstoles). Su misión es predicar el Reino de Dios. De entre ellos, Pedro será la roca sobre la que se apoyará la fundación de la Iglesia.

Con la muerte y resurrección de Jesús, la Iglesia está fundada; su vida histórica comienza con la venida del Espíritu Santo. La crucifixión de Jesús sucedió el 14 o 15 Nisán de un año entre el 30 y el 33 de la era cristiana. A los tres días resucitó y se apareció a sus discípulos, hasta que ascendió a los cielos.


CAPITULO III: LA PRIMITIVA COMUNIDAD DE JERUSALÉN

1.- Las vicisitudes exteriores.

Las noticias más importantes sobre la primitiva comunidad cristiana las tenemos en los siete primeros capítulos de los Hechos, aunque con lagunas, ya que el fin del autor es mostrar cómo el Evangelio se convierte en un mensaje que, de los judíos, pasa a extenderse a los gentiles, con Pablo como primer protagonista de esta misión.


La resurrección reunió la primera comunidad de discípulos, unidos por la misma fe y confesión. Tras la resurrección, un grupo de 120 discípulos se reúne para recibir las últimas instrucciones. Tras la ascensión, bajo la dirección de Pedro, se elige un nuevo miembro del colegio apostólico: un testigo, digno de fe, de la vida del Señor: Matías. Tras Pentecostés, Pedro predica públicamente a Cristo, muerto y resucitado, como el Mesías: Unos 3.000 judíos adhieren a la fe en Cristo. Nuevos éxitos llegaron enseguida. Pronto eran ya unos 5.000 creyentes (Hch. 3, 1-4, 4).


El éxito inquieta a las autoridades judías: Pedro anuncia ante ellos el mensaje de Jesús. Aumenta siempre más el número de fieles. Los apóstoles organizan la atención a la comunidad. Instituyen los diáconos. Empiezan las tensiones entre helenistas y judeo cristianos de Palestina. La muerte de Esteban fue la señal de una persecución que se abatió sobre la comunidad de Jerusalén, golpeando sobre todo a los cristianos helenistas. Mientras que los apóstoles quedaron en Jerusalén, muchos cristianos huyeron, predicando el evangelio en Judea y Samaria: las muchas conversiones allí logradas, hicieron que Pedro y Juan visitaran a estos nuevos cristianos para imponerles las manos, predicando al mismo tiempo en Samaria.


Cesada la persecución, vino un corto tiempo de paz; la persecución comienza otra vez: Herodes Agripa hizo arrestar a Pedro y Santiago el Mayor: éste último fue decapitado (42 o 43). Pedro dejó Jerusalén. La guía de la comunidad de Jerusalén pasó a Santiago el Menor, que durante unos 20 años desarrolló allí una gran actividad; fue martirizado en el año 62. La catástrofe que supuso para Jerusalén la sublevación de los años 66-67, hizo que la comunidad cristiana emigrara a oriente del Jordán, estableciéndose en la ciudad de Pella.

2.- Constitución, fe y espiritualidad.

Secta de los nazarenos (é tón nazarión airésis) era llamado por los judíos el grupo de los seguidores de Jesús (Hch. 24,5), por haberse constituido como comunidad en Jerusalén, bajo el nombre de Jesús de Nazareth; comunidad (ekklesía) es el nombre que se dan a sí mismos los judeocristianos: la fe de este grupo les lleva a unirse en una organización de carácter religioso, resultando una comunidad.


Se trata de una sociedad organizada, en que no todos los miembros tienen la misma posición: hay diversas personas y diversos órdenes de personas, a los que en la vida de comunidad se les encargan deberes y funciones diversas, que son asignados por una autoridad superior.


En primer lugar se encuentra el Colegio Apostólico: la Iglesia primitiva siente como intocable el número de doce para estos hombres, por ello, tras la defección de Judas, siente el deber de completar el número, eligiendo a Matías, dejando a Dios tal elección. El deber del apóstol es dar testimonio de la vida, muerte y resurrección de Jesús; dirigir las celebraciones cultuales; administrar el bautismo; presidir la sagrada cena; imponer las manos para consagrar algunos miembros para deberes particulares.


Entre los miembros del Colegio, Pedro ocupa un puesto de guía: dirige la elección de Matías, es portavoz de los discípulos en Pentecostés, predica con ocasión de la curación del cojo, portavoz del Colegio ante los ancianos y escribas, ante el Sanedrín; es juez en el caso de Ananías y Safira, y en el de Simón Mago; sus visitas a los "santos" fuera de Jerusalén, revisten el carácter de visita canónica. Su decisión de bautizar al pagano Cornelio asume una importancia normativa para el futuro; Pablo va a Jerusalén para consultarlo, tras su conversión, ya que de él dependía la acogida de Pablo en la comunidad. Todos estos aspectos se comprenden a la luz del mandato del Señor (Mt., Lc. y Jn.) a Pedro de confortar a los hermanos y de apacentar la grey de Cristo.


Una segunda institución es la de los diáconos, siete hombres que colaboraban con los apóstoles, sirviendo las mesas de los pobres de la comunidad. El conferimiento de la carga sucede por la oración e imposición de manos de los apóstoles. Uno de ellos, Esteban, es protagonista de la controversia cristológica con los judíos; Felipe predica entre los samaritanos. En los Hechos, a estos siete no viene dado un nombre específico, aunque sí a su actividad: diakonéin (=servir) (6,2).


No tan claramente delimitada aparece la función de los ancianos (presbiterói) (11,30). En la primitiva iglesia de Jerusalén, estos ancianos aparecen continuamente en torno a los apóstoles o a Santiago como cabeza de esta iglesia. Participan en las decisiones del Concilio de los Apóstoles (15, 2 ss.) y son coadjutores de los apóstoles o del pastor de Jerusalén en la administración de la Iglesia primitiva.


Sólo una vez aparecen los profetas (profetái) (15,32) en lo que respecta a la iglesia de Jerusalén: son Judas (llamado Bársabas) y Silas, que son elegidos y mandados a Antioquía para que comuniquen a los cristianos las decisiones del concilio de los apóstoles.


Esto muestra que en la Iglesia primitiva, existe ya una distinción entre miembros de dos categorías: los órdenes de personas consagradas con un rito religioso con especiales funciones dentro de la comunidad, y la gran masa de fieles.


El evento que crea la unión de los discípulos de Jesús en una única comunidad, la resurrección, es el elemento base de la fe religiosa de la que vive la Iglesia primitiva y el centro de la predicación apostólica: debe ser recibido con fe por todos aquellos que quieran adherirse al Evangelio. Este hecho de la resurrección viene confirmado, corroborado y profundizado con la bajada del Espíritu Santo el día de Pentecostés: desde este momento, la predicación apostólica adquiere una dirección unívoca y extrema claridad; los apóstoles pondrán de relieve la decisiva novedad que les separa de la fe de los judíos: esa novedad es que el Resucitado es Jesús de Nazareth, resucitado por Dios.


Jesús es el Mesías, como lo muestra la resurrección. La fe en Jesús se muestra a través de varios títulos: el Cristo, que aparece como segundo nombre, junto a Jesús; el Kyrios (como a Dios), título con el que se dirigen a él en la oración, sobre todo con el Maranathá; es el Santo y Justo, Siervo de Dios, el Salvador (Sotér). El anuncio de la salvación se llamará evangelium (de evangelípseszai) cuyo objeto es el mismo Jesús.


La fe de la Iglesia primitiva en la salvación, que viene únicamente de Jesús, viene subrayada con exclusivismo. Esta salvación consiste en el perdón de los pecados y el alejamiento del hombre del pecado.


La joven Iglesia está convencida de que es el Espíritu Santo quien confiere aquella fuerza singular, íntima y sobrenatural, que anima a los fieles, a los apóstoles y a toda la Iglesia primitiva.


Otros dones que la Redención obrada por Jesús ha aportado a los fieles de la Iglesia primitiva son la vida (eterna) y la pertenencia al Reino de Dios: en la conciencia de la Iglesia primitiva, no son realidades aún completas, sino que se cumplirán en la parusía del Señor; por eso, la comunidad pedirá insistentemente su llegada.


Sobre estas convicciones se construye la vida religiosa de la comunidad primitiva. No abandona las formas de piedad tradicionales: continúan yendo a orar al Templo, se conservan las horas, gestos y textos (salmos) del judaísmo. Pero ya existen prácticas de culto autónomas: bautismo.


Los cristianos de Jerusalén "eran perseverantes... en la fracción del pan" (Hch. 2, 42): celebración eucarística en las casas de los fieles, en el primer día de la semana. Día de ayuno, viernes (muerte del Señor) y miércoles. Nace la semana cristiana.


La carta de Santiago habla de la unción de enfermos, confiada a los "ancianos". La actitud religiosa de la comunidad primitiva, está apoyada por un profundo entusiasmo, pronto al sacrificio, que se exterioriza en una caridad activa (Hch. 4, 32).

CAPITULO IV:

LA SITUACION RELIGIOSA EN EL MUNDO GRECO-ROMANO EN SU ENCUENTRO CON EL CRISTIANISMO

1.- El ocaso de la antigua religión de Grecia y Roma.

Al final del I siglo a.C. se devalúa el antiguo politeísmo griego y la específica religión de la antigua Roma. En Grecia influyó negativamente la crítica racionalista de las divinidades, que se afirmó en las diferentes escuelas filosóficas, especialmente la Stoa y los epicúreos. En vez de los dioses de Homero había entrado la doctrina monística de la Stoa, que admitía la providencia divina y el logos como "razón del mundo", que compenetra y ordena todo el universo; pero no aceptaba un dios personal y trascendente. Epicuro creía en un mundo determinado por las leyes físicas, sin dejar puesto a la mitología ni a un Dios que guiase personalmente el mundo. El evemerismo trató de explicar históricamente la fe mítica en los dioses, interpretando la figura de cada dios como eminentes figuras del pasado, a las que poco a poco se fue divinizando: ello contribuyó a deprimir aún más el sentido de divinidad en el mundo griego. Eran movimientos dentro de la clase culta, pero que influían en el pueblo.


La decadencia de la religión griega clásica fue agilizada por los desarrollos políticos en el Mediterráneo oriental, al disolverse las ciudades-estado y con ellas sus cultos religiosos. Las ciudades helenistas de oriente atraían a muchos griegos, con lo que la madre patria se empobrecía de gente, y muchos santuarios caían en la ruina. Al mismo tiempo, la helenización de oriente trajo consigo un influjo de las religiones orientales en el culto y las ideas griegas, y viceversa.


En este proceso de disolución se vio envuelta también la antigua religión romana. Desde la segunda Guerra Púnica se dio una helenización de los cultos romanos, que se expresó en un aumento de los templos dedicados a divinidades griegas y de sus estatuas en suelo romano. Esta helenización de la religión tuvo lugar a través de la Magna Grecia (=sur de Italia) y del poderoso influjo de la literatura griega en la romana. El teatro se encargó de hacer conocer al pueblo la mitología griega; con ello se produjo un retroceso de los antiguos cultos romanos, retroceso aumentado al entrar en Roma el culto de las divinidades orientales: Cibeles, Mitra, Belona (procedente de Capadocia) e Isis. La filosofía estoica penetró también entre las clases altas de la sociedad, con su crítica destructiva de los dioses y su determinismo, hecho que influyó en detrimento, tanto de las prácticas religiosas públicas como de las familiares.


Augusto, una vez alcanzado el fin de asumir en sí todos los poderes, buscó poner un freno a la decadencia religiosa y moral de su pueblo, reconstruyendo la religión de estado y una convicción que la sostuviese. Este intento falló, aunque reorganizó los antiguos colegios sacerdotales y restauró los santuarios y fiestas religiosas casi olvidados. Pero la íntima sustancia religiosa era ya demasiado escasa para que pudiera calar en el corazón de los romanos.

2.- El culto de los emperadores.

Algo que sí tuvo éxito, y que tendrá hondas repercusiones para el cristianismo, será la acogida del culto tributado al soberano en las civilizaciones orientales, y el intento de hacer del culto de los emperadores el pilar de la religión oficial.


Ya Alejandro y sus sucesores, con la aportación de elementos del culto griego de los héroes y del estoicismo (con su idea sobre la preeminencia del sabio), impusieron honores cultuales a la monarquía helenista, que pasaron a los Diadocos del Asia anterior, a los Tolomeos de Egipto y a los Seleúcidas, con títulos como "Sóter", "Epífanes" y "Kyrios". Se afirmó la idea cultual de que el soberano era la manifestación visible de la divinidad.


En Roma, durante la República, el poder fue venerado en la diosa Roma, honrada con templos y estatuas.


Augusto empezó por hacerse erigir estatuas y templos junto con la diosa Roma, en las provincias de Oriente, sin rechazar honores cultuales ofrecidos por ciudades y provincias. Mientras, en Roma, las formas de este culto debían ser más discretas. Aquí, sólo tras su muerte, el Senado decidió proceder a su consecratio, o sea, introducirlo entre las divinidades. Ya había recibido el título de Augusto, con resonancias sacras. En el curso del I siglo a.C., algunos emperadores abandonaron la prudencia de Augusto y pidieron a Roma que se les tributaran honores divinos estando aún vivos, lo que trajo una cierta devaluación de dicho culto.

3.- Los cultos mistéricos orientales

Conservaron siempre su originario carácter privado, aunque su influjo fue sensible a todos los estratos de la población del Imperio. Su éxito consistió en la pretensión de dar al individuo una respuesta sobre su suerte en el más allá, mostrándoles cómo se puede alcanzar la salvación.


Los cultos mistéricos comenzaron a conquistar el mundo clásico tras las conquistas de Alejandro. Los más prontos a acogerlos fueron los griegos de la costa del Asia Menor, que los propagaron en Occidente. Estos cultos, por su contenido y forma, no tienen un carácter exclusivo, sino que se compenetran con las formas de religión helena, formando un cierto sincretismo religioso. Tres son los focos de donde las religiones mistéricas pasan a Occidente: Egipto, Asia Menor y Persia.


El centro del culto egipcio están Isis y Osiris. Isis era honrada con una procesión anual, se había convertido en la Magna Dea, que había aportado a la humanidad la civilización y la cultura. Su marido, Osiris, era el antiguo dios de la vegetación, que muere y resucita con la siembra y la cosecha de los cereales. En el período tolomaico, Osiris fue suplantado por Serapis, una creación de Tolomeo I, que quería la unidad religiosa de sus súbditos egipcios y griegos: por ello, Serapis viene asociado a Isis, y recibe características propias de Zeus y Asclepio.


Asia Menor es la patria del culto a la gran madre Cibeles, la diosa de la fecundidad. Su culto se difundió en el mundo helenístico, y en 204 se introdujo en Roma. El amante de Cibeles, Attis, fue venerado junto con ella, dando lugar a un culto mistérico salvaje y orgiástico, con un cuerpo sacerdotal a su servicio: el de los "Galos". Un culto muy similar es el proveniente de la ciudad de Byblos (Siria), hacia Atargatis (diosa de la naturaleza) y su esposo Adonis, festejado anualmente con motivo de su muerte y vuelta a la vida.


Estos tres cultos mistéricos, tan similares (Isis-Osiris, Cibeles-Attis, Atargatis-Adonis) revelan cómo el sentimiento del hombre antiguo se encontraba dominado por la tragedia de la muerte y por el deseo de la resurrección, representado en los tres dioses varones. Fue este aspecto, esta respuesta, lo que hizo que estas religiones tuvieran buena acogida en Roma y Grecia, donde la religión tradicional no ofrecía ninguna respuesta a estos interrogantes.


Representaciones del más allá dominaban también el culto mistérico de Mitra, que se manifestó también con mayor fuerza sólo cuando el cristianismo se había consolidado ya externa e internamente. Este culto tiene su origen en Persia, se perfecciona en Capadocia y se propaga por Oriente y Occidente, encontrando una extraordinaria acogida en Roma. Se trataba de un culto masculino, cuyos adeptos eran mayoritariamente soldados romanos. Su figura central era Mitra, dios persa de la luz, el cual rapta un toro puesto bajo la potestad de la luna, y lo mata por mandato de Apolo. El aspirante debía pasar por siete grado de iniciación hasta ser perfecto discípulo de Mitra. Tenían gran importancia los banquetes rituales.

4.- La religión popular.

La gran masa de pueblo se dirigía a las esferas más bajas de la superstición, que siempre habían encontrado una mayor difusión y heterogeneidad.

En la cima estaba la ciencia astrológica, que daba a las estrellas un determinado influjo sobre el destino humano. Gran importancia tuvo la escuela astrológica de Coo, fundada en 280 a.C. Gran importancia tuvo el hecho de que la filosofía estoica se pusiera de parte de la astrología, al considerar el determinismo que pesa sobre el desarrollo del mundo.


Poseidonio dio a la astrología el carácter de auténtica ciencia, lo que le dio gran consideración, tanto, que emperadores romanos como Tiberio tenían un cuerpo de astrólogos a su servicio, y otros (Marco Aurelio) hicieron templos-observatorios: los Septizonios. Una gran cantidad de literatura, dirigida a clases altas y bajas, persuadió a los lectores en la creencia en un destino determinado por las estrellas.


Una vía de salida para el destino dado por las estrellas era la magia, que por medio de prácticas misteriosas se empeñaba en sujetar el poder de los astros. Estas formas de superstición venían de oriente, en que se mezclaban instintos primordiales del hombre, angustia, odio, morbo y escalofrío. La creencia en la magia tiene como presupuesto el fuerte temor de los demonios, que desde el IV siglo a.C. se difundió por el mundo heleno: el mundo entero estaría lleno de demonios, extraños seres entre los dioses y los hombres, de los cuales son muchos los que quieren perjudicar al hombre, pero cuyo poder puede venir conjurado con la magia.


Con la magia se conecta la creencia en un significado misterioso de los sueños, y su interpretación, que llegó a tener gran éxito, sobre todo en Egipto. Dos fenómenos estaban relacionados con este hecho: la consulta a los oráculos de los templos, y la existencia de una literatura sobre el tema (v.g., los Libri Sibillini).


General era también la fe en los milagros, sobre todo en recuperar la salud perdida. Así se explica la gran expansión del culto al dios médico ASCLEPIO, cuyos templos eran centros de peregrinaciones.


Este panorama ofrecía obstáculos al naciente cristianismo: era demasiado grande el contraste entre el culto al emperador y a un condenado a muerte; era peligroso hacer frente al culto de estado; era "absurdo" contraponer las exigencias del Evangelio al desorden moral de las religiones orientales. Pero también es cierto que facilitó la acogida de la nueva religión el sentido de vacío provocado por la caída de las religiones tradicionales. El nuevo mensaje podía atraer a los disgustados con lo hasta entonces existente. Pero sobre todo fue el descubrimiento de una salvación incomparable, lo que trajo la clave del éxito del cristianismo.

CAPITULO V: LA OBRA DEL APÓSTOL PABLO

Eran necesario un terremoto para que el judeo-cristianismo reconociese que era necesario anunciar al mundo pagano la salvación obrada por Jesucristo: tan fuerte era aún la conciencia de la elección de los israelitas. La primera aceptación de un pagano en la comunidad de los creyentes, el bautismo del eunuco etíope, administrado por Felipe (Hch. 8, 26-39) no parece haber causado una toma de posición por parte de la comunidad primitiva. Sin embargo, fue fortísimo el eco producido por el bautismo del centurión Cornelio y su familia, en Cesarea (Hch. 10, 1-11). Pedro, que había decidido dar el paso, tuvo que dar cuentas ante la comunidad, y sólo el reclamo a la orden recibida de Dios hizo que los judeo-cristianos aceptaran lo que había sucedido. Sin embargo, esto no hizo que se siguiera inmediatamente una mayor actividad misionera entre los gentiles.


El impulso decisivo en esta dirección vino de un grupo de judeo-cristianos helenistas originarios de Chipre y de la Cirenaica, que abandonaron Jerusalén tras la muerte de Esteban, dirigiéndose a Antioquía, donde convirtieron a un gran número (Hch. 11, 19 ss.). Esta importante nueva comunidad puso alerta a la Iglesia de Jerusalén, que mandó a Bernabé a comprobar la situación. Bernabé, procedente de la diáspora judía de Chipre, estaba libre de prejuicios para poder evaluar: aprobó la acogida de los griegos en la iglesia, y se formó una idea que tendría consecuencias históricas para el mundo: que en este lugar debería predicar Saulo-Pablo de Tarso, que tras su conversión a Cristo se había retirado a su patria. La comunidad antioquena se consolidó; sus miembros recibieron, por primera vez, el nombre de "cristianos" (Hch. 11, 22-26).

1.- El camino religioso del apóstol Pablo.

Pablo era originario de la diáspora judía, natural de Tarso de Cilicia, ciudadano romano. Para su apostolado será importantísimo el hecho de que durante su juventud hubiera conocido el mundo helenístico y el griego de la koiné. Su familia era judía observante, con un rigorismo propio de los fariseos, a los que pertenecía. Pablo vino a Jerusalén, para formarse como doctor de la Ley en la escuela de Gamaliel. Participó ardientemente en la persecución de los seguidores de Cristo en Jerusalén, participando en la lapidación de Esteban.


El convertirse de perseguidor en ardiente seguidor de Cristo se debió, según los Hch., a una aparición de Jesús en el camino de Damasco. Tras el bautismo y una breve estancia en la Arabia nabatea, Pablo comenzó a anunciar en las sinagogas de Damasco y más tarde en Jerusalén el mensaje de su vida: "Jesús es el Mesías y el Hijo de Dios" (Hch. 9, 20.22.26-29). En ambos sitios encontró gran oposición, que hizo temer por su vida; se retiró a Tarso, donde reflexionó sobre la predicación que se sentía llamado a realizar. Tras algunos años de silencio, volvió a Antioquía, comprendiendo que su acción debía dirigirse a los paganos, los cuales, como los judíos, podían encontrar su salvación sólo en Jesucristo.

2.- La misión paulina.

Pablo vio ante sí, como campo de misión, el Imperio Romano, con hombres unificados por una misma cultura y una misma lengua (Koiné). Aún guiado por el Espíritu Santo, hay que admitir un plan de misión pensado y seguido por él. Sus viajes misioneros vienen preparados en una misión-base: Antioquía, para el período anterior al Concilio de los Apóstoles, donde fue sostenido por aquella comunidad, llevando como compañeros y colaboradores a Bernabé y Juan Marcos.


El método misionero paulino partía de las sinagogas de la ciudad que se tratase, donde se encontraban los judíos de la diáspora, los prosélitos y los temerosos de Dios. La patrulla misionera fue primero a Chipre, misionando en Salamina; después pasó al Asia Menor (Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe de Licaonia y Perge de Panfilia). Pablo suscitaba irremediablemente la discusión, encontrando acogida o rechazo; la mayoría de los judíos de la diáspora rechazó el nuevo mensaje, mientras que la mayoría de las conversiones venía de parte de los prosélitos y de los temerosos de Dios. En la mayoría de las ciudades donde misionaron, surgieron comunidades cristianas, para las que se nombraron jefes. Este era el plan de Pablo: una vez fundadas comunidades en ciudades de cierta importancia, deberían ser ellas las que continuaran en el lugar la tarea de evangelización.


Pablo, conforme a su profunda intuición teológica sobre la liberación del vínculo de la Ley, traída por Cristo como Hijo de Dios, no había impuesto a las comunidades del Asia Menor, provenientes del paganismo, ni la circuncisión ni la observancia de otras prescripciones rituales judías. Esto trajo el rechazo de una corriente judeocristiana: los judaizantes, que pretendían que la circuncisión fuera una condición esencial para la salvación. La gran envergadura que alcanzó el problema, motivó el "Concilio de los Apóstoles", aunque siempre tendrá que luchar por esta convicción, y los judaizantes tratarán de marginarlo y de arrebatarle el consenso de las comunidades por él fundadas.


La segunda fase del trabajo de Pablo se desarrolla en las provincias de Macedonia, Acaya y Asia Proconsular, en el corazón mismo del helenismo. En vez de Bernabé, ahora le acompañará Silas, y más tarde Timoteo. En Filipos encontraron muy pronto adhesiones, formando un primer núcleo de la que será una comunidad floreciente. Predica en las sinagogas de Tesalónica, Berea, Atenas y Corinto; en esta última ciudad, Pablo se detiene un año y medio, convirtiéndose en centro misionero. Serían los años 51-52 o 52-53. De allí pasó a Éfeso, y de Éfeso a Palestina.


En el verano del año 54 Pablo se traslada a Éfeso, donde morará durante dos años; será su nuevo centro de misión. La comunidad efesia se separó rápidamente de la sinagoga. Pablo tuvo graves problemas con los vendedores de imágenes de Diana. En Éfeso escribió las cartas a los Gálatas y 1 Corintios. En el otoño del 57 Pablo marchó a Macedonia y Grecia, después a Tróade y Corintio (donde escribió la carta a los Romanos, anunciando su intención de visitarlos, después de ir a España). Marcha por tierra a Macedonia, pasa por Tróade, Mileto, y llega a Jerusalén. Allí le espera un giro crucial para su misión: en el Templo es reconocido por algunos judíos de la diáspora, que intentan asesinarlo; la guardia romana lo salva, y es trasladado a Cesarea, y de allí a Roma, ya que se había apelado al Cesar: allí, continúa su labor misionera.


Los Hechos callan sobre la suerte posterior de Pablo. Muchas razones hacen pensar que su proceso acabó con la absolución, y que pudo realizar su proyecto de viaje a España (como sugiere la 1 Clem., 5,7), e incluso que volviera al oriente helenístico. Una segunda prisión romana le llevó al martirio, bajo Nerón.

3.- La organización de las comunidades paulinas.

Las fuentes de que se dispone hacen imposible al historiador abrazar toda la realidad de la organización de las comunidades paulinas. No hay ningún escrito de estas comunidades que hable de este tema. Los Hechos no tratan el tema. Las cartas de san Pablo ofrecen sólo algunos datos esporádicos.


La organización es sui generis, no comparable a los estatutos de una corporación pagana; el orden se basa sobre el fundamento sobrenatural sobre el que la Iglesia sabe que ha sido fundada, o sea, su Señor, que es quien dirige su Iglesia a través de su Espíritu. Es el Espíritu quien hace crecer la joven Iglesia, dirige a Pablo en su camino misionero, da éxito a su actividad, crea el orden de la vida comunitaria, se sirve, como de instrumentos, de algunos miembros de la comunidad que asumen deberes especiales que sirven a este orden y organización.


En este orden, su fundador, Pablo, ocupa un puesto único, que tiene su última motivación en su inmediata llamada a ser apóstol de las Gentes. El es consciente de tener autoridad y plenos poderes para ello, tomando decisiones que vinculan a su comunidad; Pablo es para sus comunidades la máxima autoridad como maestro, como juez y legislador: es el vértice de un orden jerárquico.


En este orden jerárquico aparecen hombres dedicados a la asistencia de los pobres o a dirigir el culto; a sus disposiciones deben someterse los otros miembros de la comunidad (1Cor. 6,15 s.) Los que tienen estos cargos son llamados "ancianos, presbíteros", "episcopoi" (=que deben regir la Iglesia de Dios como pastores con su rebaño, Hch. 20, 17.28). En Filipenses se nombra también a los diáconos.


Junto a los miembros de la jerarquía, se encuentran en las com. paulinas los carismáticos, cuya función es substancialmente diversa: sus dones, especialmente la profecía y la glosolalia, son dados directamente por el Espíritu a cada persona. Los carismáticos intervienen en las reuniones cultuales con sus discursos proféticos y sus acciones de gracias llenas de fervor, infunden entusiasmo a los seguidores de la nueva fe. Esto trae algunos problemas: algunos llegan a sobrevalorar su propia fe, y Pablo tiene que intervenir (1 Cor.14).


Las comunidades paulinas no se consideran independientes las unas de las otras; un cierto nexo se había construido ya con la persona de su fundador. Este les había inculcado el fuerte ligamen que les unía con la comunidad de Jerusalén. Pablo era consciente de que todos los bautizados de todas las iglesias constituyen el "único Israel de Dios" (Gal. 6, 16), que son miembros de un único cuerpo (1Cor. 12,27), la iglesia formada por judíos y gentiles (Ef. 2, 13.17).

4.- La vida religiosa en las comunidades paulinas.

La vida religiosa en las comunidades paulinas tiene su centro en la fe en el Señor glorificado, que confiere tanto a su culto como a su vida religiosa cotidiana la impronta decisiva. Esto correspondía a la predicación de Pablo, en cuyo centró está y debe estar Cristo. La predicación relativa a Cristo debe ser aceptada con real fe, de lo que depende la salvación. Esta fe en el Kyrios, incluye el convencimiento de que en él habita corporalmente la plenitud de la divinidad.


A la comunión de los creyentes en el Señor se es acogido mediante el bautismo, que hace eficaz la muerte expiatoria que Jesús tomó sobre sí por nuestros pecados (1Cor. 15,3). Con el bautismo se renace a una nueva vida: esta convicción hace que el bautismo tenga un puesto esencial en el culto del cristianismo paulino.


Los fieles se reunían en "el primer día de la semana" (Hch. 20,7): se abandona el sábado, se reúnen en sus casas privadas, se produce una separación cultual con el judaísmo. Se cantan himnos de alabanza y salmos, con los que se expresa la alabanza al Padre en el nombre del Señor Jesucristo (Ef. 5, 18).


Núcleo central del culto es la celebración eucarística, la cena del Señor. Particulares sobre su celebración no se encuentran en san Pablo: se une a una comida que debe reforzar la íntima cohesión de los fieles, pero en que infelizmente, en algunas ocasiones, se ostentaba la diferencia social entre los miembros de la comunidad. La fractio panis se presenta como la real participación del cuerpo y la sangre del Señor, sacrificio incomparablemente mayor que los del Antiguo Testamento; es prenda de la comunión definitiva con él, que se realizará en la segunda venida, que es ardientemente deseada como muestra la exclamación de la comunidad en el banquete eucarístico: Maranà-tha.


La asamblea comunitaria era también la sede en que se predicaba la salvación: los contenidos de esta predicación era una instrucción sobre lo que los apóstoles habían enseñado sobre el Crucificado y Resucitado, el deber de los fieles de alabar al Padre, y perseverar en la espera de la vuelta del Señor, ayudándose mutuamente con la caridad fraterna.


El contacto con el mundo pagano, exigía que las comunidades nacientes ejercitaran una ascesis y autodisciplina mayores aún que las del judaísmo de la diáspora. Que hubiera faltas dentro de las comunidades, lo revela el hecho de las continuas amonestaciones de Pablo en sus cartas.


A la muerte del apóstol, en el mundo helenístico había una red de células cristianas cuya vitalidad aseguró la ulterior propagación de la fe cristiana.


CAPITULO VI:

EL CRISTIANISMO EN EL MUNDO PAGANO DE LA ESFERA PAULINA. EL APÓSTOL PEDRO

1.- El cristianismo en el mundo pagano fuera de la esfera paulina.

La labor de los otros misioneros que trabajaron en oriente y en el Imperio Romano, comparada con la de Pablo, es menos conocida. El mismo Pablo atestigua esta labor cuando afirma que no quiere edificar sobre los cimientos que otros han edificado (Rom. 15,19). Aún así, Pablo no menciona nombres de fundadores, ni de ciudades. Los Hechos, sólo accidentalmente, mencionan misiones no paulinas, como cuando Bernabé, tras separarse de Pablo, fue a Chipre; en Pozzuoli (cerca de Nápoles) existía otra comunidad cristiana, donde se alojó Pablo; así mismo salieron a su encuentro miembros de la comunidad romana, a su llegada a la Urbe. Otros signos de misiones extrapaulinas: la 1 Pedro, se dirige a los cristianos del Ponto, de la Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia.


Las lagunas de las fuentes para la historia del cristianismo en los primerísimos tiempos son particularmente evidentes cuando se buscan noticias sobre la actividad o simplemente sobre la suerte de los apóstoles (exceptuando Pedro, Juan y Santiago el Menor). Sólo en los siglos II y III se ha buscado colmar estas lagunas con los llamados hechos apócrifos, que más o menos exactamente, dan noticias de la vida y muerte de diversos apóstoles. Desde el punto de vista histórico, como fuentes para conocer estos aspectos biográficos de los apóstoles, los datos que proporcionan son incontrolables. Lo más, sí se puede decir que las noticias de carácter geográfico sobre particulares provincias o ciudades en que viene colocada la acción de los apóstoles se basan sobre una tradición con fundamento. Sólo en el caso de Santiago, Pedro y Juan tenemos testimonios de fuentes que permiten adquirir algunas noticias concretas sobre su actividad.

2.- Estancia y muerte de Pedro en Roma.

Los Hechos cierran su narración sobre la actividad de Pedro en la comunidad primitiva de Jerusalén con la noticia de que "se encaminó hacia otro sitio" (Hch. 12,17). La tradición de la estancia y muerte de Pedro en Roma es demasiado fuerte como para poder ser puesta en duda por hipótesis, demasiado débiles, de algunos autores. Sin embargo, no son posibles afirmaciones concretas sobre las etapas del camino que lo condujo a Roma, sobre la fecha de su llegada a la Urbe y sobre la duración de su estancia. Lo que es seguro, es su participación en el "concilio" de los Apóstoles en Jerusalén (poco antes del 50) y su presencia, poco después, en Antioquía (Hch. 15,7).


El fundamento de la tradición romana relativa a Pedro está constituida por tres testimonios de fuentes, cronológicamente próximas, que, juntas, adquieren el peso de la certeza histórica. El primer testimonio es de origen romano y se encuentra en la carta de Clemente a los Corintios: Clemente habla de hechos del pasado reciente, en que los cristianos, por "celos y envidias" fueron perseguidos y lucharon hasta la muerte. Entre ellos destacan Pedro y Pablo: "Pedro, que por injusta envidia tuvo que soportar no uno, sino muchos trabajos y después, dejándonos su testimonio de sangre, pasó al lugar que le correspondía en la gloria". Con él sufrió el martirio un gran número de cristianos, entre ellos también mujeres, disfrazadas de Danaides y Dirces, alusión a la persecución de Nerón, lo que permite situar la muerte de Pedro en este contexto, fijándola cronológicamente en la mitad de la década de los sesenta. Sobre el modo y lugar de la ejecución, Clemente no dice nada, presuponiendo, evidentemente, que los lectores conocen los hechos, que han sido conocidos directamente por él, que pertenece a la misma generación y que vive en el mismo lugar.


Veinte años más tarde llega una carta a Roma, procedente de Oriente: Ignacio de Antioquía, que más que ninguno podía conocer la suerte de los dos príncipes de los apóstoles, pide a los fieles de Roma que no le impidan sufrir el martirio, que debería sufrir en Roma; usa una frase llena de respeto: "No os mando, como Pedro y Pablo": deja entender que éstos habían tenido dentro de la comunidad romana un puesto de autoridad, y que su presencia no fue ocasional.

El tercer testimonio, contemporáneo del anterior, es la Ascensio Isaiae, cuya reelaboración cristiana se pone alrededor del año 100, y expresa en estilo profético el anuncio de que la obra de los doce apóstoles será perseguida por Beliar, asesino de su propia madre (=Nerón), y que uno de los doce caerá en sus manos. Esta declaración profética viene aclarada por un fragmento del Apocalipsis de Pedro, de principios del s. II, que dice: "A ti, Pedro, he revelado y expuesto todo. Ve por tanto a la ciudad de la fornicación y bebe el cáliz que te he anunciado". A estos tres testimonios hay que añadir otros dos: El redactor del capítulo último del Evangelio de Juan alude claramente al martirio de Pedro y conoce su crucifixión (Jn. 21,18s.) pero calla sobre el lugar de su martirio. Se alude a Roma en la 1ª epístola de Pedro, como lugar de su residencia, cuando se alude a Babilonia.

La tradición romana de Pedro no fue nunca contestada a lo largo del siglo II, y está comprobada en gran cantidad de fuentes, de origen muy diverso (Dionisio de Corinto, Ireneo de Lyon, Tertuliano...) Pero aún más importante es que esta tradición no haya sido reivindicada por ninguna otra iglesia cristiana, ni puesta en duda por nadie. Este aspecto es algo decisivo.

3.- La tumba de Pedro.

Las cosas se complican cuando se quiere precisar el lugar de la tumba del apóstol. Junto a las fuentes literarias, aquí aparece con mayor peso las fuentes arqueológicas.


En el curso del tiempo, en Roma la tradición sobre el lugar de la tumba se había dividido. La indicación de la colina vaticana como lugar del martirio de Pedro, según los Annales de Tácito sobre la persecución neroniana, junto con la afirmación de la primera carta de Clemente, viene ampliada por el testimonio de Gayo, miembro culto de la iglesia romana bajo el papa Ceferino (199-217): Gayo se encontró implicado en una controversia con Proclo, jefe de la comunidad montanista de Roma. Se trataba de aducir, como prueba de las propias tradiciones apostólicas, la existencia en Roma de las tumbas de los apóstoles. Gayo dice: "Yo puedo aducir los tropaia de los apóstoles; en efecto, si quieres ir al Vaticano o a la vía Ostiense, encontrarás allí las tumbas gloriosas de los han fundado esta iglesia". Hacia el 200, por lo tanto, existía la persuasión de que la tumba de Pedro estuviese en el Vaticano.


En el calendario festivo romano del año 354, que se debe completar con el Martyrologium Hieronymianum (después del 341), se encuentra la noticia de que en el año 258, el 29 de junio, se celebraba la memoria de san Pedro en el Vaticano, y la de san Pablo en la vía Ostiense y la de ambos in catacumbas. Hacia el 260 existía sobre la vía Apia, bajo la más tardía basílica de san Sebastián (que en el siglo IV todavía se llamaba ecclesia apostolorum) un lugar dedicado al culto de los príncipes de los apóstoles. Un Carmen sepulcral compuesto por el papa san Dámaso, dice que allí habían "habitado" los dos apóstoles, y esto quiere decir que allí, en un tiempo, estuvieron sepultados los dos apóstoles. Excavaciones efectuadas en 1917 prueban la existencia, hacia el 260, de un tal lugar de culto, donde los apóstoles venían honrados con refrigeria, como lo atestiguan numerosos grafitti conservados sobre las paredes del ambiente de culto, aunque no se encontró ninguna tumba en que pudieran estar sepultados los apóstoles. Dos hipótesis:


  1. Que los apóstoles fueron sepultados allí, y sus cuerpos habrían sido trasladados al Vaticano y a la Ostiense con motivo de la construcción de las basílicas constantinianas.

  2. Que los cuerpos de los apóstoles fueran traídos a este lugar durante la persecución de Valeriano, y que allí permanecieran hasta la construcción de las basílicas.


Las importantísimas excavaciones realizadas en los años 1940-1949 bajo la actual basílica de san Pedro, han llevado sobre todo al descubrimiento de una grandiosa necrópolis, en que se abría una calle sepulcral ascendente en dirección oeste y a través de la cual se llegaba a varios mausoleos, muchos de ellos ricos en obras de arte. De éstos sólo uno es netamente cristiano, con mosaicos muy antiguos, entre ellos uno de Cristo-Helios. Los mausoleos surgieron en un período entre los años 130-200, aunque las deposiciones de cuerpos en la zona este es más antigua.


En la zona inmediatamente bajo y ante la confesión de san Pedro, se encontró un sepulcro descubierto de alrededor de 7x4 metros (el sepulcro P), anterior a la basílica constantiniana. Este estaba cerrado hacia el oeste por un muro rojo levantado hacia el 160. Sobre la pared oriental de este muro hay un doble nicho, con dos pequeñas columnas a los lados. Es fácil reconocer que nos encontramos ante una "edicola" sepulcral no muy rica, pero que fue considerada por los constructores de la basílica constantiniana como el monumento hacia el cual la nueva basílica debía ser orientada. En el margen inferior del muro se encontró un nicho con huesos pertenecientes a un hombre anciano.


Algunas dificultades, aún no resueltas, hacen que no sea posible por el momento acoger la tesis de que las excavaciones hayan seguramente dado como resultado encontrar la tumba de Pedro o su lugar originario. Sin embargo, estas excavaciones han dado resultados muy importantes: los restos del tropaion de Gayo han sido encontrados, y ciertamente los cristianos que lo hicieron suponían la tumba del apóstol en la colina Vaticana, convencimiento con el que también trabajaron los constructores de la basílica constantiniana. Un gran enigma, no resuelto, es el del lugar de culto de los apóstoles en la vía Appia.

CAPITULO VII:

EL CRISTIANISMO EN LOS ESCRITOS JOANEOS

Recorriendo la historia del cristianismo en el primer siglo, al final, se encuentra un grupo de escritos que muy pronto la tradición ha atribuido al apóstol Juan, hijo del Zebedeo y hermano pequeño de Santiago el Mayor. Estos escritos comprenden un Evangelio, una carta larga de exhortación, dos cartas más breves y un Apocalipsis: ofrecen un panorama del cristianismo que representa en su desarrollo un estadio de por sí. Aquí se trata de poner de relieve aquellos rasgos que son relevantes para la historia eclesiástica, sobre todo dos: la imagen de Cristo en el cuarto evangelio y la imagen de la Iglesia en el Apocalipsis.


Aunque la cuestión relativa al autor no ha podido encontrar hasta ahora una solución universalmente aceptada, existen dificultades para considerar que el Evangelio y el Apocalipsis sean, en su forma actual, obra de un mismo autor; se los puede situar al final del siglo I, en las comunidades cristianas de la costa occidental del Asia Menor. En este tiempo, la figura dominante en esta región es el apóstol Juan, por lo que estos escritos llevan seguramente su espíritu, aunque puedan haber recibido su forma definitiva de manos de un discípulo. El Evangelio debía existir ya hacia el año 100, porque probablemente Ignacio de Antioquía lo conocía, y un fragmento de papiro con Jn. 18, 31ss., datado hacia el 130, así lo postula. Más o menos del mismo período es la 1 Juan, como lo demuestra la utilización por Papías y el hecho de que la cite Policarpo de Esmirna en su carta a los filipenses. El Apocalipsis, según Ireneo, se habría escrito en los últimos años del emperador. Domiciano; y ciertamente, las cartas a las iglesias hacen pensar en un desarrollo de las comunidades, impensable antes del año 70.


El fin de Juan, al escribir su Evangelio es éste: "Estos signos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre" (20,31). El Evangelio, según su contenido, puede ir dirigido a cristianos, y así se podría leer como un profundizar en la fe en el Mesías y en su condición de Hijo de Dios (los caps. 13-17 parecen dirigidos a personas que no tienen ninguna duda sobre Jesús como Mesías); o bien, iría dirigido a los ambientes en que se ponía en duda tal mesianidad, sobre todo a los judíos de la diáspora, entre lo cuales había quienes decían que el Mesías era Juan el Bautista, por lo que en el Evangelio adquiere gran importancia el testimonio de éste.


Sean unos u otros los destinatarios del Evangelio, Juan busca transmitirles una idea de Cristo de singular profundidad y grandeza, cuando lo anuncia como el Logos existente desde toda la eternidad, de naturaleza divina, que desde su preexistencia se ha encarnado en este mundo (cf. prólogo, que podría ser un himno de alguna comunidad cristiana del Asia Menor).

Con esta imagen de Cristo como Logos, el evangelista da a entender una clara conciencia de la misión universal del cristianismo, de su carácter de religión universal. Esto se ve más claramente a la hora de hablar de la muerte de Jesús, como salvación para todos los hombres.


Junto a esta imagen de Cristo, aparece una imagen de la Iglesia en los escritos joáneos que ofrece nuevos aspectos: el Evangelio no deja ninguna duda sobre el hecho de que mediante un acto sacramental se es acogido en la comunidad de los que consiguen la vida eterna creyendo en Jesús: "Si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (3,5). El Espíritu que el Señor exaltado mandará, obrará un renacimiento y comunicará la nueva vida divina. Los bautizados constituyen la sociedad de aquellos que tienen la recta fe y que son purificados por la sangre de Jesús. De la comunión con éstos son excluidos los "anticristos", porque no confiesan verazmente a Cristo y no observan el amor fraterno. Sólo en esta comunidad se hace uno partícipe de la Eucaristía, que junto con el Bautismo es la fuente de la vida que da el Espíritu.


En la idea del evangelista, la Iglesia está llamada, en medio de un mundo hostil, a dar testimonio del Resucitado y de la salvación que él ha traído; esto significa la lucha con este mundo, y en esto consiste el verdadero martyrium: la iglesia es una iglesia de mártires. Esta es una imagen típica del Apocalipsis, que trata de fortificar la lucha de los que viven en la tierra su condición de cristianos, con la imagen de los que murieron en la lucha, "despreciando su vida hasta morir" y vencieron a Satanás "por medio de la sangre del Cordero y gracias al testimonio de su martirio" (12,11). Se cierra así el arco entre la iglesia del cielo y la de la tierra, que como esposa del Cordero, va en camino hacia las bodas. Cuando haya alcanzado la meta de su peregrinación, ésta continuará viviendo como nueva Jerusalén en el reino de Dios del fin de los tiempos. Es ésta una imagen de Iglesia destinada, como mensaje de ánimo, a los cristianos de finales del siglo I, que vivían bajo la pesadilla de la persecución de Domiciano.


CAPITULO VIII:

CONFLICTO ENTRE CRISTIANISMO

Y PODER ESTATAL.

Las comunidades cristianas, por su imperativo de mantenerse apartadas de los cultos paganos, debían, antes o después, atraer sobre sí la atención de la sociedad. Pero esta atención fue desde el principio negativa, hostil, algo llamativo si tenemos en cuenta el éxito popular que obtenían los cultos orientales que se expandían por el Imperio. Los motivos, por lo tanto, que están en el origen de la persecución contra el cristianismo, se encuentran en esta misma religión, el principal de los cuales es la pretensión absoluta que lleva dentro de sí. Era la primera vez en el Imperio Romano que se presentaba una religión que consideraba a su Dios, no uno entre los demás, sino como el único Dios del mundo y su único Redentor; junto a este culto no podía existir ningún otro. Ya que de esta religión se derivaban consecuencias para la vida práctica cotidiana, poco a poco los cristianos fueron apareciendo al mundo pagano como enemigos declarados de toda la vida civil antigua, que tenía una impronta religiosa. Esta atmósfera hostil fue alimentada por el judaísmo de la diáspora, que no podía perdonar a los judeo-cristianos la apostasía de la fe de sus padres. La segregación de los cristianos daba auge a los rumores sobre degeneraciones y aberraciones de su culto, y sobre su fama como gentuza.


Los cristianos vivieron todo esto como una injusticia, aunque también parece que no llegaron a comprender que sus características religiosas ofrecían algún motivo para la persecución. La mayor parte de las fuentes cristianas ofrecen este panorama. Falta un estudio desde el punto de vista pagano. De hecho, la historiografía cristiana ha hecho que se vea el fenómeno de la persecución reducido a una parte, la pagana, cruel, brutal, castigada por Dios, y la cristiana como los elegidos y justos que por su constancia merecen la corona del cielo. La visión de un Lactancio o de un Eusebio han dominado el cuadro de las persecuciones contra los cristianos.


Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que es inadmisible ver en cada emperador o gobernador romano en cuyo período se hayan dado persecuciones, a un hombre de ciego furor que los haya perseguido sólo a causa de su fe: hay que examinar caso por caso. En segundo lugar, la iniciativa de las represalias contra los cristianos no venía, generalmente, de la autoridad estatal: era algo contrario a los principios fundamentales de la política religiosa romana el perseguir a los seguidores de un movimiento religioso sólo por motivo de su confesión.


El culto a los emperadores, nacido bajo Augusto, se fue desarrollando muy poco a poco: por ello, no se puede aducir esta razón como motivo general de las persecuciones contra los cristianos en el siglo I; sólo en algunos casos, como Nerón o Domiciano, que llevaron adelante exageradamente algunas prerrogativas del culto imperial, se dieron algunos desórdenes, que no pueden ser achacados sólo a los cristianos.


Fue a causa de enfrentamientos entre judíos y cristianos, o entre cristianos y población pagana por lo que las autoridades se fijaron en el nuevo movimiento religioso, debiendo intervenir para controlar los tumultos. Poco a poco, las autoridades se fueron convenciendo de que la paz religiosa gozada hasta entonces estaba amenazada por el cristianismo, y que por lo tanto constituían una amenaza para la política religiosa llevada hasta entonces adelante. Así, sucesivamente se persuadieron de que los cristianos rechazaban de plano la religión de estado, y que por lo tanto se ponía en peligro, según su óptica, el mismo estado romano. Por todo ello, el poder estatal puede ser citado en las persecuciones con un carácter restringido.


En primer lugar se encuentra el totalitarismo de la religión cristiana, y en segundo la actitud hostil del paganismo. Sólo en el III siglo, cuando el estado romano llegue a ver en el cristianismo una fuerza que mina su existencia, será cuando el conflicto entre cristianismo y estado se convierta en una oposición de principio. Ello no quita que los mártires cristianos confesaran con gran heroísmo su fe y sostuvieran en todo tiempo y frente a cualquier poder terreno la libertad de decisión de la conciencia en campo religioso.

1.- Las persecuciones bajo Nerón y Domiciano.

El primer caso documentado de que la autoridad estatal romana haya debido ocuparse de un cristiano, ha sido el del apóstol Pablo, que en el año 59, ante el procurador Porcio Festo, valiéndose de la propia ciudadanía romana se apeló al Cesar y fue trasladado a Roma.


Sin embargo, en tiempos recientes se ha creído encontrar indicios de una toma de posición del estado romano contra los cristianos, que se remontaría a los primeros años del emperador Claudio: se trata de un papiro, una carta encontrada en 1920, que respondía a una doble delegación judía (¿y griega?) de Alejandría. Prohibe a los judíos de Alejandría que introduzcan gente en el campo, proveniente de Siria o Egipto, "porque lo obligarían a actuar contra ellos, porque difundirían una especie de epidemia en todo el universo". Bajo esta epidemia se ha querido ver la religión cristiana, que venía entonces propagada en Egipto y en todo el Imperio. Sin embargo, no es necesario hacer esta interpretación, sino que es más fácil ver una alusión a las continuas contiendas entre los judíos alejandrinos. Es inverosímil que en un momento así los alejandrinos llevaran una embajada a Roma para protestar contra el cristianismo.


Más segura, en relación con el cristianismo en Roma, es una medida adoptada por el mismo emperador, referida por Suetonio y Dión Casio: Claudio habría mandado expulsar a los judíos de Roma a causa de los litigios surgidos entre ellos "a causa de un cierto Chrestos". Una identificación con Cristo es evidente. Por esta expulsión salieron de Roma Aquila y Priscila, que se fueron a Corinto, donde acogieron a Pablo (Hch. 18, 2-4).


El más antiguo ejemplo de persecución de los seguidores de la fe cristiana es la que se abatió sobre ellos en conexión con el incendio de Roma bajo Nerón, en el año 64. Tacito nos informa de estos hechos en los Annales. Entre la población corría el rumor de que el emperador era el causante del incendio que devastó Roma la noche del 16 de julio del 64. Para librarse de la sospecha, hizo recaer las culpas sobre los cristianos. Estos fueron arrestados en gran número y fueron ajusticiados con los sistemas en uso contra los incendiarios: arrojados a los perros o quemados vivos. Para Tácito no existe la menor duda de que fueran inocentes, aunque no existe tampoco compasión por ellos. Este testimonio nos hace ver que en la década de los setenta los cristianos en Roma no eran un grupito, sino una ingens multitudo. A esta persecución se refieren los escritos de Clemente Romano, aludiendo también a que en esta persecución cayeron Pedro y Pablo (aunque queda abierta la discusión sobre si su muerte se produjo en el año 64).


Lactancio es el único que afirma que la persecución de Nerón no se redujo sólo a Roma, sino a todo el Imperio: esto es improbable, porque es el único que lo dice, y además porque no estaba precisamente informado de lo ocurrido bajo Nerón. Sin embargo, es verdad que Tertuliano, hablando de la persecución neroniana, dice que la proscripción del nombre cristiano era el único institutum neronianum que no había sido anulado tras su muerte. En esto se apoyan los que afirman que Nerón promulgó un edicto de persecución general. Sin embargo, es algo más que improbable, por el silencio de las fuentes, que deberían haber conservado alguna memoria, sobre todo en Oriente, y sobre todo porque ninguna actuación estatal posterior contra el cristianismo hace memoria de esta disposición. Sin embargo, sí es cierto que popularmente se difundió el conectar la idea de cristianos con la persecución neroniana en Roma.


Más parcas son las noticias sobre la persecución de Domiciano, aunque es indudable su realidad. Existe sobre todo el testimonio de un hombre muy próximo a los hechos, Melitón de Sardes, el cual, en su Apología dirigida al emperador. Marco Aurelio, pone junto a Nerón, como enemigo del nombre cristiano, a Domiciano. Junto a esto hay que situar las palabras de Clemente en su primera carta a los Corintios, en que dice que no les ha escrito antes por las calamidades y adversidades vividas por los cristianos, lo que se refiere a una acción del emperador contra los cristianos. Alusiones de escritores no cristianos pueden confirmar los hechos (Epícteto, Plinio el Joven, Dión Casio1), así como algunos pasajes del Apocalipsis.


Sobre la extensión de la persecución y sobre algunas víctimas concretas, hay pocos datos concretos: Flavio Clemente y Domitila, Acilio Glabrión (cónsul)...

2.- Los procesos a los cristianos bajo Trajano y Adriano.

Sobre la situación jurídica de los cristianos bajo Trajano (98-117) no sabríamos nada si tuviéramos que contar sólo con fuentes cristianas. La petición oficial de un gobernador de la provincia de Bitinia al emperador, de instrucciones sobre cómo tratar a los cristianos en determinados casos límite, nos hace saber que en esta provincia del Asia Menor muchos cristianos fueron denunciados ante la administración estatal como cristianos, llamados a juicio, interrogados y condenados a muerte. Además de la respuesta del emperador al gobernador, el carteo de Trajano con Plinio el Joven nos da una idea de cómo estaban las cosas a principios del siglo II.


Plinio empezó su cargo de gobernador en el año 111 o 112. Allí se encuentra con que el cristianismo se ha difundido tanto en las ciudades como en el campo, entre gente de toda edad y condición social. El problema es que muchos de estos cristianos no se atenían a una orden imperial que prohibía las hetaeriae, sodalicios (=cofradías, corporaciones) no reconocidos por el estado, ni sus reuniones.


Estos cristianos fueron denunciados al gobernador. Plinio empezó a interrogarlos, preguntándoles si eran cristianos; les intimaba después a apostatar, bajo pena de muerte: si éstos persistían,, eran enviados al suplicio, exceptuando los que eran ciudadanos romanos, que eran trasladados a Roma. Lo que llevó al gobernador a pedir instrucciones fue el hecho de constatar que muchas denuncias estaban dictadas por venganzas personales. Una cosa resulta clara en esta carta: Plinio no conoce una ley que pueda servirle de norma contra los cristianos. Su dilema es: para la persecución, ¿es suficiente probar que son cristianos, o bien que hay otros delitos?


La respuesta de Trajano deja ver que, efectivamente, no existía ninguna ley universal al respecto: la situación actual es tal, a juicio del emperador, que no conviene establecer ninguna disposición general al respecto. La solución al problema: no se busque a los cristianos ni se admita ninguna denuncia anónima. Quien es denunciado oficialmente como cristiano, debe ser interrogado: quien lo niega (aunque lo sea) no será castigado; quien lo afirme, es castigado. Por tanto, el simple hecho de ser cristiano es motivo para ser perseguido.


Por tanto, las palabras de Trajano dejan ver que él ve la cosa como natural, dada la opinión pública sobre los cristianos. Se ha creado, desde Nerón, la conciencia de que no es lícito ser cristianos. Y es obvio que lo que se dice en la carta de Trajano va contra los principios del derecho penal romano.


Sobre los efectos de la carta de Trajano las fuentes dan poquísimas noticias. De esta época sólo se conocen dos mártires: el obispo Simeón de Jerusalén, crucificado cuando contaba con 120 años de edad, e Ignacio de Antioquía, trasladado a Roma, como ciudadano romano, y allí martirizado, siendo todavía Trajano emperador.


Bajo Adriano (117-136) de nuevo un gobernador se dirige a él para pedirle instrucciones. Se trata del procónsul de la provincia del Asia Proconsular, Getulio Serenio Graniano; su carta se ha perdido, pero sí conocemos la carta de Adriano a su sucesor, Minucio Fundano, que se encuentra en la Apología de san Justino. Adriano es más duro que su antecesor contra las denuncias anónimas: sólo si uno responde con su nombre de la denuncia, el cristiano debe ser procesado, y sólo si alguno puede probar que los denunciados han transgredido las leyes, el gobernador puede pronunciar la condena, según la gravedad del reato.


En realidad, y según la interpretación de Justino, la postura de Adriano supuso una mejora para los cristianos, ya que sólo podían ser castigados si se comprobaba que habían transgredido las leyes del estado. En efecto, Adriano no descarta que se pueda acusar a uno de ser cristiano, pero para que se le condene, se exige que se pruebe un delito contra una ley romana.


El principio de que el solo hecho de ser cristiano fuera perseguible siguió vigente durante el siglo II, como lo demuestran algunos martirios bajo Antonino Pío (138-161): datos en la Apología de Justino, en el Pastor de Hermas, actas del martirio de san Policarpo.


Conclusión: durante el siglo II no existe una ley que regule, con disciplina uniforme en todo el Imperio, la conducta del estado romano hacia los cristianos. La hostilidad del pueblo contra los cristianos forma la idea de que ser cristiano sea inconciliable con los usos del imperio romano, y esta idea da origen a una máxima jurídica que hace posible que las autoridades castiguen el ser cristiano. Las persecuciones que se derivan son sólo locales y esporádicas, y se dirigen contra individuos. Son provocadas por tumultos populares que obligan a la autoridad a intervenir. El número de las víctimas es relativamente bajo.


CAPITULO IX:

EL MUNDO RELIGIOSO EN LA ÉPOCA POSTAPOSTÓLICA, A TRAVÉS DE SU LITERATURA.

De los escritos del NT a los escritos de esta nueva era, empiezan a ser verdaderamente diferentes, porque diferentes son las necesidades y problemas de las nacientes comunidades cristianas.


Entendemos por padres apostólicos, aquellos que todavía se encuentran próximos al tiempo y mundo de los apóstoles, aunque ellos mismos, entiendan con claridad, la diferencia entre ellos y los apóstoles como sin duda alguna lo indica San Ignacio de Antioquía, el más famoso de los padres apostólicos .


El prestigio de los apóstoles permanecerá intacto, prueba de ello, es la cantidad de escritos, que aparecerán de carácter apócrifo, y esto debido a la atribución a los apóstoles, como la mejor forma de dar prestigio a un texto atrayendo la atención de los posibles lectores.


Podemos decir sin lugar a dudas que la literatura de este tiempo se nutre mucho de la herencia de los apóstoles, del recuerdo cercano de sus figuras y de sus influyentes escritos.


En este capítulo, se tratarán algunos de los más importantes con breves reseñas.

1.- CLEMENTE ROMANO.

Autor de una larga carta, que la comunidad de Roma dirige a la de Corinto a finales del siglo 1º El motivo, es: la lamentable situación de escisión en la que se encuentra esta Iglesia y tanto es así, que se llegará incluso a la deposición, de algunos de los presbíteros dirigentes de dicha comunidad. La carta les invita a restablecer la unidad perdida.


En su contenido se ve una apertura hacia lo helenístico especialmente al mundo estoico. Aunque su verdadera proximidad es hacia el mundo del AT y a la mentalidad judía.

2.- IGNACIO DE ANTIOQUÍA.

Obispo de un gran iglesia a Oriente, sufre el martirio en tiempo del emperador Trajano. De camino a Roma, escribe 7 cartas: A Efeso, Magnesia Y Tarles desde la ciudad de Esmirna, también desde aquí una a los romanos . A los filadelfos y esmirnotas y al obispo de estos, Policarpo les escribe desde Troas.


Se trata de consideraciones de fe de altísimo contenido espiritual, más que de desarrollos teológicos. Su contenido es interesantísimo cara a la fe y la piedad de este tiempo.

3.- POLICARPO DE ESMIRNA.

Obispo de la ciudad de Esmirna en Asia Menor. Según Ireneo, discípulo suyo, estuvo en directa relación con varios apóstoles. Así pues, es un testigo de excepción de los apóstoles y su tradición, que se prolongan hasta la segunda mitad del siglo II. Sus cartas, casi en su totalidad se han perdido solo se conserva una a la comunidad de Filipos. Después de la muerte de IG.A.

4.- LA DIDAKHÉ.

Algunos de los escritos importantes de esta época, son de carácter anónimo, como en este caso, este documento llamado también doctrina de los Apóstoles es muy interesante, para conocer la vida religiosa de las comunidades de estos primeros momentos. Su intención es dar una guía precisa de ordenación interna de la vida a estás comunidades de reciente nacimiento.

5.- LA CARTA A BERNABÉ.

Polemiza con el judaísmo haciendo una interpretación errónea del AT . Pero su contenido es interesante .

6.- EL PASTOR DE HERMAS.

La figura central de esta obra es: un pastor que anima a su rebaño, eshortándolos a la importancia de la penitencia a través de parábolas. Su importancia es grande, para ver la fundamentación de la penitencia en este momento.

7.- 2ª CARTA DE CLEMENTE.

El ejemplo más antiguo de una homilía pronunciada a mediados del siglo II.


Aparte de todo esto hay que recordar, la importancia de las tradiciones orales de los antiguos presbíteros remontadas hasta la edad de los apóstoles. Especialmente atestiguadas por Papías y Clemente Alejandrino.

No cabe duda que ya desde este momento las comunidades cristianas entran en polémica con las judías. Estos últimos afirman su carácter particular de pueblo escogido. Por el contrario, los cristianos afirman ser ellos el pueblo, que recoge la herencia despreciada por los judíos a causa de sus infidelidades. Este es el tema central de mucho de los escritos y dichos de esta época, como lo demuestra por ejemplo la cata a Bernabé o los demás autores mencionados.( Contenido específico en las pp. 227 y 228.)


Para terminar este capítulo determinar alguno de los contenidos de la DIDAKHÉ en orden a los sacramentos, especialmente al más importante en aquel momentos el de iniciación o bautismo.


En esta obra, importantísima, se dan las pautas de como ha de celebrarse dignamente este sacramento, todos los autores coinciden en definirlo, como el sacramento de la purificación e incorporación a la comunidad de hay ,la insistencia de los autores de este momento, en mostrar y perfilar, con claridad su particular teología.


La Eucaristía también será tratada, como sacramento de unión de la comunidad, ya aquí se empieza a plantear el problema d la comunión cuando se ha caído nuevamente en pecado. El apartarse de ella es condena a muerte segura, entendida como falta de salvación


( S. Ignacio. A )


El referimiento a los mandamientos y a la imitación de Cristo, son datos importantes en estas obras. La importancia de estos mandamientos, de la penitencia, de la vida sencilla, apartándose del deseo de poder, de los puestos importantes etc., será tema usual de alguna de ellas debido, sin duda a los problemas ya existentes en el seno de esta primeras comunidades. (Especialmente el Pastor de Hermas)

CAPITULO X:

LA FORMACIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN ECLESIÁSTICA. LAS IGLESIAS PARTICULES Y SUS MINISTROS. EL EPISCOPADO MONÁRQUICO. LA IGLESIA UNIVERSAL. LA POSICIÓN DE LA IGLESIA DE ROMA.

Cierto es, que esta peculiar forma de organizarse llama la atención a diferencia del judaísmo, donde en un mismo lugar existen diversas sinagogas. En estos momentos, son muchos los ejemplos que nos hablan de comunidades, con nombres propios de los que se tiene noticias precisas. Se puede decir claramente, que no hay cristiano, que no pertenezca a estas comunidades precisas (Roma, Esmirna, Corinto, etc.) y como la más clara afirmación de la unidad tenemos la celebración de la eucaristía, el mejor e los signos de unidad en estos momentos .


Desde la carta a los corintios, queda claro que dentro de la comunidad cada uno tiene su función dentro de la comunidad formando así un armonía especial . (Por todos es conocido el ejemplo del cuerpo y sus miembros, como ejemplo del cristianismo).


Esta unidad es considerada como el bien más precisado, de este modo todo lo que lleve a la separación, es especialmente temido. Muchas veces, el puro capricho personal puede llevar a una separación de la comunidad . El gran problema de estas comunidades nacientes, son: el cisma y la herejía que poco a poco hacen su aparición dentro del mapa eclesial causando como veremos más adelante, verdaderos problemas a las comunidades.


No sólo esto, también las envidias, las ansias de poder etc., crean en muchas ocasiones rivalidades peligrosas y desuniones dentro de las comunidades. Vasta recordar el caso de la Iglesia de Corinto, seriamente dividida debido a los celos y la envidia . ( recordemos lo ya comentado).


Herejías, como el docetismo, no tardarán en hacer estragos dentro de las comunidades especialmente en Asia Menor. Las iglesias, conscientes de este problema se avisan unas a otras de todo esto, lo prueba, gran cantidad de cartas mandas de un responsable de la comunidad a otro.

1.- ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA EN LOS PRIMEROS TIEMPOS.

El “Pastor de Hermas” uno de los documentos más antiguos al respecto, nos habla de dos terminologías para denominar a los máximos representantes de la comunidad. Presbítero y episcopo, son una misma cosa, claramente diferenciada del diácono.


La “Didakhé” solo nombre episcopos y diáconos.


Policarpo solo presbíteros y diáconos.


Solo Ignacio de Antioquía hace una clara distinción entre los tres ministerios. Dice claramente, que la iglesia solamente tiene un obispo y subordinado a este tiene presbíteros y diáconos.


Lo cierto es que poco después del 150, parece que el episcopado monárquico, se impuso ampliamente en todo el ámbito de propagación del cristianismo.


Desde muy antiguo, pues la unidad entre presbíteros y diáconos con su obispo es necesaria para le buen funcionamiento de las comunidades. Su autoridad es querida por Dios, bajo la dirección y moción del Espíritu . Apoyados en esto dirigen la liturgia de la eucaristía, presiden los ágapes, predican la verdadera doctrina del evangelio y son los guardianes de las tradiciones apostólicas.


No se puede olvidar, que nos encontramos en una iglesia, donde todavía proliferan los carismas muchos de ellos relacionados con la posesión especial del Espíritu ( el caso del autor del Pastor de Hermas que afirma hacer recibido una “ciencia” especial que le capacita, para este cometido).


Por causa de este carisma, por la posesión del mismo, se darán más de un problema en el seno de la comunidad, especialmente, entre carismáticos y dirigentes de la comunidad . El caso más patente es el delos “maestros” a los cuales se les exige una determinada función dentro de la comunidad precisamente para evitar posibles abusos de todos los órdenes relacionados generalmente, con falsas ideas y ganas de lucro. Tanto la actuación del maestro como la des profeta han de estar debidamente encauzadas, para que provoquen un verdadero beneficio dentro de la comunidad (Didakhé y Pastor de Hermás).


Es de destacar que en este momento, la hospitalidad de las iglesias para todos los miembros es muy grande y es un campo donde no aparecen diferencias en cuanto a la posición que se ostente dentro de la comunidad . El sentido de pertenecía se refuerza por el sentido universal a través de un abundante epistolario en las que se reciben múltiples informaciones de los acontecimientos de casa una de las comunidades.

2.- FACTORES QUE GUARDAN EL SENTIDO UNIVERSAL DE IGLESIA.

2.1.-Unidad de culto:

La fidelidad a la tradición será la norma común en estos casos . Y el factor al que más se apele ante posibles cambios dentro de estos cultos.

2.2.- La figura del obispo:

La perfecta delimitación del campo de actuación de este . Entre ellos existe un contacto, pero es cada uno el que está llamado a resolver los problemas dentro de su jurisdicción.

2.3.- la iglesia romana:

La carta de Clemente a la Iglesia de Corinto. El tono de esta en muchas ocasiones denota cierta fuerza, como de alguien con autoridad superior, que desea ser obedecido especialmente por su cargo. Poco a poco el amor a la iglesia de Roma se va haciendo especial, suscitando dentro de la cristiandad una especial veneración y un sentido de especial de preeminencia.


También es a destacar la gran afluencia de cristianos de todas las partes hacia la capital del imperio y hacia su iglesia, no cabe duda que esta suscita una especial atracción a todos los cristianos. También los fundadores de nuevos movimientos dentro del cristianismo, verán con especiales “buenos ojos” a esta iglesia como centro. Lugar de apoyo y de reconocimiento. Todo esto en conjunto va explicando la posición señera de la iglesia de Roma.

CAPITULO XI:

CORRIENTES HETERODOXAS CRISTIANAS.

Ya desde fechas muy tempranas, al mismo tiempo que el judeocristianismo, de la iglesia naciente, de Jerusalén y de la era postapostólica, se desarrollaron otros grupos judíos que aceptaron, tanto la doctrina, como el culto cristiano.


Las fuentes parecen afirmar, que ya algunos judíos, desintegrados del judaísmo oficial, pudieron optar algunos de los parámetros de la religión cristiana y de sus ideas nacientes.


No obstante, la separación primordial de estos grupos, con respecto al judeocristianismo ortodoxo, va más en línea de posturas doctrinales diferentes, fundamentalmente distintas, cuanto de prácticas puramente religiosas. Prueba de todo esto, ya desde antiguo es el problema que plantea ya Pablo, de aquellos que quieren mantener ritos puramente jusión caso, de la circuncisión. Pronto se verán obligados a separarse unas corrientes de otras debido a las notables diferencias.


Desde los primeros momentos las diferencias empiezan a aparecer en el seno de las comunidades, debido a las diferentes formas de entender planteamientos que afectan a la figura de Jesús mismo, caso de Cerinto y su cristología, que afirmaba a Jesús, como hijo natural de María y José. Sobre este hombre bueno, había descendido Cristo, para luego salir de el nuevamente momentos antes de la muerte negando así la participación de Cristo en la cruz.


Así pues, sería Jesús ,el puramente humano, el que habría muerto y resucitado. ( posiblemente, así se percibe en Ireneo, fue esta cristología una de las causas para la elaboración del evangelio de Juan).


Hablaremos aquí de un modo resumido de los principales grupos en estos momentos.

1.- EBIONITAS.

De ellos nos dan noticias Ireneo, los primeros expertos en herejías, tratan de hacer derivar este nombre de un tal Ebión, pero lo más probable es que se trate de la palabra “ebión”, que en hebreo significa pobre, aludiendo seguramente al modo de vivir pobre y sencillo, adoptado por esta secta, y que luego sería una de sus principales características.


Posiblemente se trate de un grupo de judeocristianos que más tarde debido a sus posturas se separaron de la iglesia formal. Por informaciones de Justino mártir esto sería hacia el 150. El habla diferenciadamente de algunos que solo ven a Jesús como hombre, y otros que también lo reconocen como Mesías


El evangelio, de estos hecho propio, sería posiblemente el evangelio de San Mateo refundido en sentido de secta Otros escritos, son: una traducción de la Biblia hecha por un al Simanco (este testo lo conoció Orígenes) Y un texto llamado “las predicaciones de Pedro”.


Se puede afirmar no obstante, que no se trata de un grupo homogéneo, dado que entre los asiduos a esta tendencia, existen diversos modos de ver las cosas. En teoría tenían ideas completamente dualistas. El bien estaría representado en Cristo profeta mesiánico prometido. Hijo natural de padres terrenos, consagrado por Dios como Mesías. Su misión, predicar la palabra de Dios y la salvación. Rechazan la muerte en cruz . La idea de estos es pues puramente adopcionista.


Para un seguimiento perfecto, la ley mosaica, debía de purgarse de todas las deficiencias Jesús es el que hace esta purificación.


Rechazaran los sacrificios rituales siendo sustituidos por una vida pobre y sencilla. Por la comunidad de bienes. Gracias a la participación en la ocmidasagrada, se limpia de todas sus faltas ( pan agua) y también por las celebraciones del sábado y domingo.


Por supuesto rechazan al apóstol Pablo como el gran enemigo d la ley También rechazan la teología trinitaria.

2.- ELCASAÍTAS.

Vecinos de los anteriores. En el siglo III habían alcanzado alguna extensión sus comienzos se remonta al siglo II en la frontera siripártica. SE extendió especialmente hacia el Tigris y el Eúfrates, así como en palestina. También lo intento en Roma de la mano de Alcicibiades de Apatema.


La base de su predicación un libro sagrado sobrenatural . En el aparece el Espíritu Santo como femenino y otro que era el hijo de dios llamado Cristo.


Mantenían el bautismo con ropa y los lavatorios sagrados como purificación de las faltas. Circuncisión, el sábado y la orientación hacia Jerusalén, eran necesarias, pues su observancia, les daba una característica especial. Rechazaban determinadas partes de la escritura y los sacrificios. También mantenían cierto secretismo referente a su movimiento. Su tendencia es claramente gnóstica.

3.- MANDEOS.

Desarrollados en Siria y Palestina conjuntamente con las sectas bautismales que proliferaban por aquel momento. En papel relevante, se encuentra su bautismo realizado por triple inmersión y con carácter reiterativo. Importante, es la ascensión o rito de as almas de los difuntos al reino de la luz.


Seres buenos, dependientes del “mana” principal y deones, dependientes del “deón “ del mal, del “agua negra”.


La figura de Juan el Bautista, tiene mucha importancia. Jesús es falso profeta, desenmascarado por el bautista .


Hasta el siglo VII Y VIII no desarrolla literatura propia . Para el mandeismo, que subsiste en la actualidad, judaísmo, cristianismo y el Islam son religiones falsas.


CAPITULO XII:

LA SITUACIÓN DEL CRISTIANISMO BAJO LOS EMPERADORES MARCO AURELIO Y CÓMODO. EL “MARTYRIUM” DE LAS IGLESIAS DE LYÓN Y VIENNE.

Ya en la primera apologética cristiana se atribuyó al emperador Marco Aurelio (161-180) un edicto favorable a los cristianos, quitando las partes de leyenda que se puedan atribuir, para explicar su protección lo cierto es que su cercanía al estoicismo, pudo ser la verdadera razón a esta mitigación de las leyes anteriores, pues de sus escritos se desprende, con certeza, el desprecio que sentía hacia esta religión dado que consideraba el sacrificio de sus propias vidas, me refiero a los cristianos, una ilusión falsa y necia.


En el 176-77 emite un escrito, donde deja claro, que no está dispuesto a poner en peligro la religión de estado por causa de iluminados de diversas religiones.


Lo que si parece cierto, es el constante saqueo, al que somete las propiedades de los cristianos en todas partes y es por ello, que algunos autores cristianos famosos del tiempo, se quejan al emperador como demuestra el caso de Melitón de Sardes o Atenágoras


Por está época, se dan algunos de los martirios más significativos de todo este periodo, caso de Justino entre los años 163-67, debido a las intrigas del filósofo Crescente.


Multitud de martirios quedaron certificados en esta época.


Pero si duda, el caso más significativo de este periodo es la persecución en Liyon y Vienne en las Galias. Eusebio de Cesarea recoge la carta del relato casi intacta en su obra de Historia de la Iglesia.


Una parte de esta iglesia procedían de oriente. También había sujetos de clases inferiores, como esclavos, artesanos etc., pero de una intensa vida espiritual.


En el verano del 177 se habían reunido en Lyón representantes de todas las Gálias, para las fiestas del culto imperial . En este preciso momento estallo un furor, en contra de los cristianos a los que como en otras partes del imperio se les acusaba de ateísmo etc.


Conducidos a la plaza mayor fueron abucheados y de allí conducidos a la cárcel, para ser juzgados por el legado imperial . Esclavos al servicios de sus señores cristianos, por afán de lucro, los acusaron de las mayores atrocidades.


Fontino, viejo obispo de la ciudad, tras los tratos brutales que le dieron, expiro en la cárcel. Los demás fueron echados las fieras. Todos se mostraron constantes en su intención aplicándose el castigo impuesto en la ley, para los que no renegaban de sus religión de modo que todos también Attalo noble romano, fueron conducidos a la muerte.


Bajo Marco Aurelio, muchos cristianos fueron condenados a trabajos en las minas, como castigo por su pertenecía y perseverancia en está religión.


No cabe duda que a la agudización de las persecuciones se debió, en gran parte, al malestar generalizado de las gentes contra el imperio, eran acosados por las guerras que mantenía el emperador contra los bárbaros; a esto, añadamos las catástrofes naturales y la peste. Todo ello, hace que la gente se descargue contra los cristianos, como forma de atribuir los males y para saciar su ansiedad.


Desde dentro, las luchas contra los paganos, el excesivo afán de martirio de los montanistas, y la vida misma separada que mantenían los cristianos, del resto del mundo, sin duda atrajo, la ira de las gentes .

1.- BAJO CÓMODO.

Este emperador, resulto más bien favorable, debido a la influencia de su esposa Marcia, que mantenía como amistades a algunos cristianos influyentes.


Los pocos martirios en este mandato se deben alas legislaciones anteriores, caso de los mártires de la ciudad africana de Ccillium de la que se puede decir es la primera documentación latina conservada de origen cristiano .


CAPITULO XIII:

LA POLÉMICA LITERARIA CONTRA EL CRISTIANISMO. EL RETÓRICO FRONTÓN. LUCIANO DE SAMOTASA.

Debido a la creciente fama de los cristianos, por los acontecimientos narrados en anteriores capítulos, las diversas partes de la sociedad romana van tomando partido en esta historia particular del desarrollo de este religión; ahora en este capitulo toca ver, la participación en el terreno intelectual, de esta lucha en contra de esta naciente religión.


En los ambientes intelectuales romanos, se fue creando poco a poco un ambiente de verdadera repulsa hacia el cristianismo. La sátira, la hoja volante y el libro este último, más extenso, se convierten en armas de una polémica, que se inicia a mediados del siglo II y muy pronto alcanza uno de los puntos culminantes en los escritos satíricos de Luciano de Samotasa y en le discurso a la verdad de Celso.


Este acontecimiento es importante porque habrá una reacción de defensa o apología dentro del sector culto cristiano, como réplica a estos escrito (capítulo siguiente)


Podemos decir que el primer precedente es el ya mencionado escrito de Tácito, sobre los acontecimientos acaecidos en Roma durante el incendio provocado por Nerón, Sus escritos denotan claramente el odio de este hacia los cristianos acusándolos de criminales, supersticiosos y en contra del género humano.


En Suetonio y Épiceto hay parecidas acusaciones .


Pero es el siglo II con el auge del cristianismo y ante la imposibilidad de poner cotas a su crecimiento pese a los edictos imperiales, es cuando las clases cultas ante la creciente preocupación por la pérdida de identidad de las filosofías paganas, toman partido en contra para discutir, posicionándose en contra de este movimiento...


El primer ejemplo de esta lucha entre un pagano y un cristiano puede ser el de Justino y el cínico Crescende en Roma. Según relato de Justino, Crescende va diciendo que los cristianos son ateos, gente sin religión, poco menos que criminales.


Frontón, en publica sesión del Senado, da por buenas las afirmaciones del populacho sobre los cristianos. Despreciando así publicamnete ante las gentes importantes la religión y el pensamiento cristiano.


Trataremos aquí a los dos más importantes:

1.1.- LUCIANO DE SAMOTASA:

En su obra satírica “De morte peregrini”, la imagen que da satírica de los cristianos no puede considerarse propiamente como polémica. No los considera un peligro, simplemente le place poner en la palestra las locuras y aberraciones humanas su género de escritura favorito, se trate de quien se trate.


Sólo parece que le interesaba las cosas que podía resultarles, prácticas, para su obra cómica. No le interesaron ni los escritos cristianos ni el mundo interno de la iglesia.


La imagen del “peregrino”, es la de un hombre aprovechado, que realiza unas falsas escrituras y se ríe de todo el mundo, enriqueciéndose especialmente de los beneficios de los pobres infelices que le prestan atención. Mira con desprecio, la actitud cristiana de creer, en la resurrección , se ríe de su desprecio por las riquezas .


El desconocimiento de Luciano de la fe cristiana parece clara incluido el conocimiento de la figura de Jesús de Nazaret.


Lo cierto es que, la desfiguración de todo esto bien pudo suponer una forma de entender el cristianismo para los lectores paganos tan asiduos a las lecturas de sus obras.

1.2.- CELSO:

Es muy diferente al anterior en su obra, “discurso de la verdad”, perdida y solo conocida en lagunas partes de la misma recogidas por Orígenes.


No puede clasificarse a su autor como perteneciente a alguna determinada corriente filosófica. Si se puede decir ,que comparte la idea del dios platónico único, transcendente, del cual participan cantidad de dioses inferiores.


Para Celso, toda religión ha de demostrar su justificación o bien ligada a un pueblo o como culto local.


Celso está informado, de las escrituras, de algunos escritos cristianos y también ha tenido un contacto personal con algunos adeptos de esta nueva religión.


Sus conclusiones, son negativas y terriblemente mordaces , lo demuestra el hecho de que 70 años más tarde el mejor teólogo del siglo III Orígenes, lo sometiese a una refutación intensiva.


La idea de la creación y del conocer realizada en el AT, le parece impropia del Dios, uno transcendente y todo poderoso de la filosofía . El dualismo platónico y la cosmología estóica son las materias y la base de Celso. La idea de la encarnación le parece verdaderamente ignominiosa.


Según este Jesús era un mero hombre que como un mago de los de Egipto, había ganado el prestigio . Lo acusa de chalatán y fanfarrón de moral deprabada. Su adoración, de los cristianos, es a un muerto no a un vivo, esto tuvo que doler verdaderamente a las comunidades cristianas.( Ya sabía este autor, donde golpear, para hacer daño)


Afirma que los cristianos son personas espiritualmente limitadas .Acusa a los maestros cristianos de depreciar las filosofías y las cosas terrenas sin ningún topo de fundamentación.. Es por esto, que los cristianos mayoritariamente son incultos esclavos o de clases sociales bajas no obstante, no es nada de maravilloso si tenemos en cuenta que a esta clase baja social pertenecía el mismo fundador.


Para Celso los cristianos son verdaderos agresores contra la idea del logos y del monos griega, es por esto que los cristianos son considerados como criminales .


Para Celso el desprestigio de la persona de Jesús es una de los puntos principales


No cabe duda que una de las mil motivaciones de esta lucha de Celso es el salvar los ideales de la filosofía , pero insultar de este modo, prestó flaco favor a tan altos ideales .


Lo cierto es que con estas luchas las defensas cristianas, antes de achicarse, hicieron lo contrario, fortalecerse en su intención.

CAPITULO XIV:

LA PRIMERA APOLOGÉTICA CRISTIANA DEL SIGLO II

Ya antes de la mitad del siglo II, se inicia del lado cristiano el trabajo de ciertos escritores que posteriormente por el tipo de obras llamaremos “apologistas” todos en lengua griega, en este siglo II poco a poco van dando un cariz diferente a la literatura cristiana.


Esto a diferencia de los padres apostólicos, no se refieren únicamente a la exposición de la fe de una forma sencilla. Su ámbito helenístico, le abre cada vez más a nuevos horizontes diferentes, a temas nuevos. Debido a la hostilidad creciente hacia ellos se ven obligados a dirigir, también su reflexión a ambientes no cristianos, intentando dar una imagen fiel de la nueva religión, en contra de las imágenes extendidas por parte de los autores paganos, pertenecientes a las clases cultas de la sociedad romana. En cierto sentido, tampoco se debe negar el sentido misional y propagandístico de estos textos.


El tener que realizar el discurso del logos, delante del público pagano, dió, muchas oportunidades a estos escritores de preparar discursos cara al público pagano.


También se dieron en esta época diálogos con el judaísmo de la diáspora aunque aquí el tema, está puesto de ante mano, siendo siempre le tema mesiánico en Jesús el punto central.


La vida cotidiana de los cristianos, también dará mucho que hacer, contraponiéndola con las creencias de los gentiles y en algunos casos explicando, o intentado encontrar mejor dicho, “intentos” de búsqueda de Dios en los autores gentiles.

1.- CUADRATO.

Este ateniense está considerado el primero de todos, dirigió una apología al emperador Adriano. Es lo único cierto, ya que otras posibles obras no se sabe con certeza su verdadera procedencia

2.- ARÍSTIDES.

Recientemente descubierto, le falta la verdadera idea de Dios, intenta de un modo poco preciso, distinguir tres tipos de hombres, judíos, bárbaros y griegos . Solo el cuarto, los cristianos, poseen la rectitud y la verdad moral. Este autor, toma ideas de aquí y de allá. Aunque el intento de aproximación gracias a la misma lengua resulta interesante, en todos los sentidos. Este autor está plenamente convencido de que solo el cristianismo puede traer la salvación a la humanidad.

3.- JUSTINO.

Podemos decir, de este, que se trata de una de las grandes figuras, dentro de este género. Convertido de una familia gentil de Palestina. Su apología está dirigida a los emperadores Antonio Pío y su hijo Marco Aurelio. Es importante también el dialogo con el judío Trifon. Gran parte de su obra se ha perdido.


El grado de formación del autor, dan a está apología una categoría especial a estos escritos . Ha revisado todos las corrientes de su tiempo, en un intento de buscar la verdad y hasta que no encontró el cristianismo y lo aceptó, no encontró la verdadera paz, después de esto ha dedicado, toda su vida a predicarlo.


Ideas principales:



El alto nivel de compromiso y de verdad ética, obrado siempre con rectitud, de los cristianos, demuestra que están en posesión de la verdad . El cumplimiento en Cristo de todas las escrituras, es prueba también de verdad absoluta.


El bautismo y la eucaristía, serán signos de esta permanencia de dios entre los cristianos. Estos ritos, sustituyen a los antiguos ritos judíos de sacrificios etc.


La doctrina de la cruz y la muerte y resurrección de Cristo, son otros de los puntos doctrinales de importancia dentro de su apología. Su obra es importante como eslabón entre la primera teología cristiana y el desarrollo paulatino de esta.

4.- TACIANO.

Discípulo de Justino. A diferencia de este, supone una regresión, ya que en vez de ver lo bueno de la filosofía y hacer una síntesis desde aquí, este solo encuentra burlas y desprecio, para las conquistas de la filosofía griega. En algunos momentos, llega a afirmar, que todo ha sido tomado de los bárbaros restando así toda originalidad a dicha filosofía. Todo es un juicio condenatorio. En cuanto a su teología nada de especial aporta a lo de su maestro

5.- ATENÁGORAS.

“El filósofo de cristianismo de Atenas” reclama para el cristianismo , la igualdad de los derechos que las demás corrientes filosóficas . Lo más destacable, es la afirmación de que a Dios se le puede demostrar racionalmente . La resurrección especialmente dificultosa para los griegos, es tratada por esta autor, de un modo especial, en un escrito también especial.

6.- TEÓFILO.

De el sólo se conservan “los tres libros a Autolico” este, es un amigo pagano, al cual quiere acercar los escritos del AT afirmando: que estos son mas antiguos y tienen mas fondo filosófico que otros muchos escritos .


Destacamos también a Melitón de Sardes, mencionado por Eusebio, sin duda sus escritos debieron de ser importantes en su época. También otros como Apolinar, tuvieron su importancia en este campo.


Mencionar sin más el anónimo “Discurso a Diogneto”.

7.- CONCLUSIÓN.

En este tipo de literatura, de este siglo, vemos un paulatino desarrollo de la fe y de la teología con respecto a la época anterior. Nos proporcionan datos, de la vida interna en este siglo II, Desde luego la intención del cese de las persecuciones, uno de sus propósitos, no se logró . Pero la intención misionera y desde luego el autovalimiento se reforzaron enormemente gracias a estos escritos.


CAPITULO XV:

LA CONTROVERSIA CON EL GNOSTICISMO.

La polémica, literaria del paganismo, no representa, para la comunidad cristiana un peligro demasiado serio, pero en el gnosticismo, le salió a la Iglesia el verdadero adversario, que desde tiempos muy recientes puso en peligro, la continuidad de la misma iglesia, debido a las diferencias y a las luchas que se dieron, entre los diversos grupos y las diversas ideas.


Ciertas corrientes dualistas del Oriente, con ideas del judaísmo tardío, unido a las ideas del cristianismo, dan como síntesis una corriente, que pretendía en los primeros tiempos, dar la solución a las preguntas últimas del hombre. El culto, la liturgia, tomaba parte de los ritos, de los cultos mistéricos unido a la propaganda y a la clara intención de conquista de la iglesia desde dentro hicieron de este movimiento, el verdadero rival de la iglesia naciente.

1.- IDEAS FUNDAMENTALES DEL GNOSTICISMO.

El tema fundamental es este: ¿cómo se haya el verdadero conocimiento, que esclarezca el enigma del mundo, y del mal en el mundo, así como el enigma de la existencia humana? . Las repuestas a todas estas grandes preguntas de la humanidad son desde esta corriente estas:


El más íntimo ser del hombre está impulsado a la unión con Dios verdadero y perfecto, pero desconocido, por destino especial, el hombre, ha sido desterrado a este mundo imperfecto, que no puede ser obra de Dios sino la creación de un ser inferior e imperfecto, que lo domina, con la ayuda de los poderes malignos. El hombre, solo puede liberarse de estos poderes malignos, si se conoce bien a si mismo y reconoce que está separado de esto de este Dios. Solo este conocimiento, supone el retorno al mundo luminoso y superior del verdadero Dios todopoderoso


No cabe duda, que esto aquí expuesto representa una mezcolanza de múltiples concepciones religiosas, cuestión propia de esta peculiar corriente.


¿Cuál podemos decir que es su influjo?


Parece claro, que antes del cristianismo, existen ya movimientos de características gnósticas . El antiguo Irán, encontramos los precedentes mas claros en ideas dualistas del bien y el mal, la luz y la oscuridad etc. Cuando estas tropiezan con el relato del génesis, se amoldan, así el Dios de la creación, del judaísmo se convierte el demiurgo, que no conocía la luz. Las ideas astrológicas y el influjo de los planetas, también entraron a formar parte de esta amalgama de ideas.



En cuanto a la relación con el AT, todo el mundo coincide en que las ideas del AT, desempeñan un papel importante en la fundamentación del gnosticismo, especialmente lo relacionado con las ideas apocalípticas. Posiblemente entre gnósticos y esenios, y oras corrientes del judaísmo heterodoxo, corrieron ideas dualistas exportadas de Irán etc.


Todo esto, se puede decir, que influyo, en la captación de gentes, también de cristianos, un culto, especialmente atrayente y unas ideas curiosas, y absolutas atraían hacia si, a las gentes necesitadas de seguridad en una posible salvación.


Desde los primeros momentos apologistas como Justino y otros, mencionan comunidades de cristianos, ( que se auto llaman así) de carácter claramente sincretista y gnóstico.


Lo cierto es que desde muy temprano el gnosticismo desfiguro las ideas y la vida de Jesús creando confusión y polémica en las comunidades.


El camino gnóstico, se convierte así ,en un camino de adeptos, muy especiales, capaces de comprender a través de parábolas y de dichos secretos los misterios de la “gnosis” . El hecho de que todo tenga tanto misterio, hace interesante, esta corriente, para los nuevos cristianos.


El creerse los verdaderos y únicos conocedores de la verdad también les dio cierta fuerza importante, creando estados diversos de perfección neumáticos síquicos etc., que determinaban el grado de pertenencia y acceso al conocimiento.

1.1.- Formas más importantes de gnosticismo.

A la fase primera, pertenecen el grupo sirio, que se originó en torno a Menandro y Satornil (Saturnino) en Antioquía. El primero, se predicó a si mismo como redentor al que habían enviado al mundo las potencian invisibles. La doctrina de Saturnino la podemos recoger gracias a “philosophoneunas”. En ellos viene a decir lo siguiente.


El Padre desconocido, habría creado los “emones” las potencias del mundo superior e inferior y el mundo es obra de 7 espíritus malos o inferiores. El más alto de ellos, ha de identificarse con el de los judíos. A estos, debe el hombre, su mísera existencia en la tierra. Pero algo de vida tienen dentro, cuando después de la muerte y dependiendo del conocimiento de la verdad vuelven cerca de los espíritus superiores, con los que se encuentran emparentados.

2.- BASILIDES.

Su influjo sobre todo es en Alejandría. Es un hombre, de gran capacidad literaria, compuso un comentario a los evangelios de 24 libros. Un cristiano Castor Agripa, en un libro llamado Elenkos, habría refutado estos libros, lastima que la obra, se encuentre perdida.


Punto de partida, son unas confesiones secretas que el Redentor habría confesado al Apóstol Matías, antes de la ascensión.


Se encuentra muy familiarizado con las ideas dualistas y sus teorías y doctrina, son francamente difíciles. Lo más detestable es la idea de que Jesús, no murió en la cruz sino que fue, Simón de Cirene.

3.- VALENTÍN.

Logró las más altas cualidades del gnosticismo. Sin duda fue la verdadera y más genuina amenaza para el cristianismo. Su actividad docente, comenzó en el 135 en Alejandría durante casi dos décadas, hizo propaganda de sus ideas en Roma, donde desempeñó un papel importante, tal una desobediencia con los cristianos romanos marchó nuevamente a Oriente.


Él, y sus seguidores formalizaron varios textos refutados por diferentes apologistas .


Es cierto que usa, ideas de Platón y Pitágoras, per también usa ideas de Jesús y cuestiones bíblicas, mal interpretadas haciendo, así familiar su doctrina los cristianos, muchas veces escasamente formados, estos, fácilmente prestaban atención a sus palabras y caían en la secta y en su particular sincretismo.


La base de su cosmología es el mito del Dios invisible 30, supremos eones, forman el mundo espiritual y perfecto (pleroma) El demiurgo creo al hombre y le impuso el elemento síquico, ligándolo a la materia, pero sin enterarse este, el hombre recibió un elemento neumático y esto hará que el hombre, lo que tiene de espiritual después de la muerte otorne a la luz.


Jesús se hizo hombre para hacer esto posible, a trabes del bautismo. El moribundo gnóstico es preparado a través de fórmulas secretas, para recorrer el mundo hostil, antes de llegar a la luz definitiva.

4.- OFITAS.

Existan además sectas especialmente exuberantes. En está ocupaba un puesto especial la serpiente, La primera pareja humana fue desterrada a la tierra, pero también lo fue la serpiente tentadora que con sus hijos, se encarga de tentar y mal tratar a los hombres en la tierra.


De esta secta y de la interpretaciones simbólicas derivan otras.

5.- MARCIÓN.

Aunque no se le puede llamar propiamente gnóstico, sus escritos tienen cierto tinte de ideas gnósticas, por que podemos decir, que representa un gnosticismo “suigeneris” dentro del cristianismo.


Ya desde joven tuvo sus disputas con dirigentes de su iglesia a consecuencia de las interpretación de las cartas paulinas A la privación de la comunión eclesiástica, siguió la repulsa de personajes como Palias y Policarpo de Esmirna, hacia el año 140 vino a Roma.


Marción, bajo la influencia de Cerdón, se metió más de lleno dentro de las ideas gnósticas.


Para Marción el dios del AT no es el Dios verdadero es el Dios riguroso y justo que impuso a los judíos una ley insoportable estas ideas fueron también criticadas en Roma en el año 144 se aparta definitivamente de la iglesia . Pronto se preocupo de hacer adeptos a los que dio una estructura particular Obispos, presbíteros etc. La igualdad de liturgia confundieron no a pocos. Los grandes de la época tuvieron que hacer un esfuerzo para neutralizar sus ideas ya que represento un verdadero peligro.

5.1.- Su doctrina:

Se fundamenta en la sagrada escritura. El AT, queda excluido íntegramente ya que en el se habla del demiurgo despiadado sin bondad y amor Lucas y Pablo, pero purificados, son la base de su doctrina.


A destacar, puede ser su claro docetismo, a Marción no le entra en la cabeza lo de la muerte en la cruz y la encarnación en un cuerpo humano lleno de impurezas. Para el, todo este proceso, es pura apariencia en Cristo También su especial condenación l matrimonio, es cosa destacar, como parte de su doctrina.


Las ideas de Marción, están libres de astralismos, de ideas fantásticas etc. pero sus ideas son suficientes para considerarlo doctrina aparte de la iglesia . De hecho su presencia obligó a la Iglesia naciente, a prestar más atención a la escritura, a su fe, y a la organización interna.

6.- DESARROLLO DE LA LUCHA DEFENSIVA DE LA IGLESIA E IMPORTANCIA DE SU VICTORIA.

Digamos, que ante la realidad del ataqué y el peligro que suponía, en seguida los dirigentes de las diversas comunidades, tomaron cartas en el asunto tomando medidas prácticas, contra los gnósticos . Por otra parte los teólogos, pronto demostraron a nivel practica la falta de suficiente fundamentación de las ideas de estos conforme a la tradición cristiana.


Debían de tener, un carácter más defensivo que ofensivo, su propósito era extirpar dentro de la misma iglesia, los focos de infección excluyendo de la propia comunidad a aquellos que defendían fuertemente estas ideas, sirviendo esto como ejemplo para disuadir a futuros intentos. Ejemplo práctico de otodo esto es la excomunión de Marción.


Esta situación defensiva se mezcló con la otra situación de organización interna y de una mayor atención de los dirigentes cristianos a sus respectivas comunidades, consolidando las estructuras y reforzando los vínculos de unión. Gracias a estas iniciativas, la ilustración del pueblo, fue cada vez más en auge.


El trabajo de los obispos y una extensa producción literaria de los teólogos, fueron puntos importantes en la fundamentación y consolidación de la fe y de las comunidades Eusebio, conoce parte de esta literatura y nos habla en su obra, de algunos de los mayores escritores gnósticos así como de aquellos otros antignósticos que trataron de refutar todo este compendio de ideas


Se puede decir, perfectamente, que las diversas ideas que trastocaban la idea central del cristianismo, fueron claramente refutadas, bien por uno, bien por otros, reforzando así el sentido de una doctrina central.


Así por ejemplo, los trabajos del famoso autor Tertuliano, vinieron a reforzar las ideas de la muerte de Cristo y su resurrección como parte fundamental la doctrina cristiana en contra de las ideas marcionistas su fuerte fundamentación bíblica, no deja lugar a dudas de esta realidad central del cristianismo.


Ante el hecho de formarse en la posición de la revelación directa por parte de Dios los gnósticos tiraban por tierra prácticamente toda la realidad y fundamento de los libros sagrados.


Contra esta intención de minar el sentido de iglesia, trabajaron fuertemente los autores cristianos fundamentándose en primer lugar el concepto de tradición y de sucesión apostólica. Y luego asegurando con certeza, el número de las Sagradas Escrituras pertenecientes al cristianismo.


Sólo podían ser reconocidos como canónicos aquellos escritos, que se remontaban a la era apostólica, y que desde siempre hubieran sido apreciados de un modo particular por las iglesias cristianas. Y solo podían ser reconocidos dirigentes de las iglesias, aquellos, que en serie no interrumpida, se remontases hasta los apóstoles. Así se aseguraba la tradición y por otra parte, referido a los libros se desechaban todos los escritos dudosos llenos de ideas raras caso de la mayoría de los apócrifos.


Un transmisión optima, por parte de los teólogos de los principios fundamentales a los catecúmenos, aspirantes al bautismo , fue una forma de reforzar las ideas y dejar claros los principios básicos de esta doctrina.


El concepto de ciencia fue valorado poco a poco e integrado dentro de las doctrinas de la iglesia.


Se puede decir que la lucha, fortaleció en gran medida las ideas cristiano asentándose definitivamente los principales puntos. El afirmarse de este modo impidió que se perdiera en un mar de sincretismo helenístico propio de esta época.

CAPITULO XVI: AUGE Y DECLIVE DEL MONTANISMO.

No estaba conclusa la controversia con el gnosticismo, cuando en el seno de la iglesia, se habría paso un nuevo movimiento que se dio a si mismo el nombre de “nueva profecía” También es conocida par la herejía de los frigios, aludiendo sin duda al lugar de donde procede esta herejía. Es a partir del siglo IV cuando se conoce como montanismo viendo el papel que desempeña este hombre dentro de la génesis del movimiento.


Se trata de un movimiento de rigorismo, que intenta evocar los primeros tiempos, de la iglesia donde los hombres, aparecen como carismáticos y profetas dotados de dones especiales, que ellos ponían al servicio de una vida comunitaria más intensa.


Profecía y autoridad de la iglesia llegaron a un enfrentamiento con el resultado de expulsión para los secuaces de estas ideas.


Tres son los estadios por los que pasa el montanismo.

1.- inicios.

Comienza hacia el año 170 cuando Montano en la aldea de Ardabau, en las provincias asiáticas de Frigia y Misia, poco des pues de su bautismo, en un lenguaje un tanto oscuro, anuncia a sus hermanos ser profeta del espíritu Santo que por obra suya iba a conducir la cristiandad a la verdad entera.


La unión a este propósito, de dos visionarias como Priscila y Maximila fue decisiva. Este pueblo, era propenso a las grandes manifestaciones de tipo, carismático, posiblemente influido por las regiones mistéricas asentadas durante siglos en esas zonas, lo cierto es que tuvo un “boon” grande .


Su principal signo el la idea escatológica, anunciando la llegada inminente del Señor y junto a ella comenzará en la llanura de Pepuza una nueva Jerusalén celestial. El ambiente era propicio, debido a que las catástrofes naturales y la peste, habían desolado a las gentes necesitadas de algo de consuelo.


Pero el mensaje escatológico, no solo se limitó a la idea de profecía, tuvo su incidencia en la vida practica así el ayuno, como purificación será un punto importante a tener en cuenta haciendo la norma de la iglesia existente, rigurosa y pesada.


El deseo del martirio es otro de los puntos verdaderamente significativos como el mejor de los desprendimientos del mundo y la mejor forma de encontrarse con el Dios de la salvación. Los bienes materiales, tampoco tiene valor de hay su entrega a los dirigentes para el sustento de los profetas.


Pero lo más significativo, es su renuncia al matrimonia, fuente de encadenamiento a las cosas del mundo La abstinencia según Priscila, capacita especialmente para las visiones y comunicaciones proféticas


La extensión fue considerable en sus comienzos Asía Menor, Siria, Traciá incluso en Lyon y Vienne se tiene noticias de esto como hace notar Eusebio.


Incluso tuvo cierto permiso, posiblemente debido a su teología, en un principio, los obispos de Roma, no tuvieron en consideración este movimiento como peligroso.


Los principales representantes murieron pronto, pero fue el encuentro de esta movimiento, con la figura de Tertuliano, la suerte para su propio desarrollo, ya que este pasó al papel sus intenciones y esto lo reforzó extraordinariamente.

2.- DESARROLLO TERTULIANO.

A partir del 205/206, sus escritos permiten deducir, que no solo conoce la doctrina sino que participa de ella, Sin duda su implacable rigor, contra todo termino medio y su excesivo amor a la verdad le llevó por sendas rigoristas. Su poder de apelación al Espíritu sedujo a este autor llevándole a una transformación paulatina de un término medio al rigor más absoluto.


Tanta fue su obra y su crítica interna, que el montanismo de tertuliano no representa el de la primera época, Según este se trata de llevar gracias al Espíritu Santo a la cristiandad a la edad madura. De este modo y de una manera magistral, expone los puntos antes mencionadas como principales, haciendo de ellos una doctrina perfectamente sustentada.


Su exposición no fue para el pueblo llano, lo demuestra la historia, pero sus escritos si fueron leídos y tenidos en cuenta.

3.- OCASO DEL MONTANISMO.

Sólo ante la desfiguración de las ideas del cristianismo por parte de los montanistas tuvo reacción la iglesia.


La iglesia, se negó a hacer suyo el exagerado programa ascético de estos grupos abriéndose así a todos los hombres . El negar la inminencia escatológica hizo que la iglesia se sumergiera en el trabajo de todos los días dedicándose más de lleno a las tareas misionales tan importantes en estos primeros tiempos.

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